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Raimon Obiols publica en este blog sus comentarios sobre la actualidad.

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    Publicado por Raimon Obiols | 10 Marzo, 2010


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    Google da bastante miedo, no sólo por sus enormes dimensiones y por los problemas que plantea (las disputas legales, por ejemplo a propósito de su proyecto de digitalización de libros o de las cuestiones de privacidad y de derechos de autor) sino precisamente porque se convierte en imprescindible. Es de una utilidad fantástica. Ahora lo usamos, cada vez más, para traducir. Los resultados que se obtienen son considerables y, además, mejoran rápidamente.

    Crear programas de traducción automática ha sido considerado, durante décadas, uno de los retos más difíciles de la inteligencia artificial. Los científicos adoptaron inicialmente un enfoque apoyado en reglas, tratando de enseñar a los ordenadores las reglas lingüísticas de dos lenguas y suministrándoles los correspondientes diccionarios. A finales de los 90, los investigadores empezaron a priorizar un enfoque estadístico. Si suministraban los ordenadores miles de millones de fragmentos de textos, podían aprender a establecer criterios para traducir nuevos textos. Pero esto requería enormes cantidades de datos y una no menos enorme capacidad para tratarlas. Por ello, Google ha tomado claramente la delantera. Se ha alimentado con las traducciones hechas por traductores humanos en seis idiomas, en las Naciones Unidas, y en veinte y tres idiomas, en el Parlamento europeo. Los resultados que obtiene están lejos de ser perfectos (las personas que se dedican a traducir no deben sufrir más de la cuenta), pero empiezan a ser muy aceptables.

    Ahora, el New York Times ha hecho una prueba sencilla: ha elegido un breve fragmento en francés de “El Principito” de Saint-Exupéry, y en español de “Cien años de soledad” de García Márquez, y ha comparado los que resultan de la traducción al inglés, realizada por traductores humanos y por los traductores automáticos que nos proporcionan Google, Yahoo y Microsoft.

    Yo he hecho la prueba de la traducción al catalán y al castellano. Es significativo que sólo Google haya incorporado la opción de traducir al catalán. Aquí tenéis los resultados de la traducción del “Petit prince” al castellano, que me parece que son bastante  ilustrativos:

    Le Petit Prince

    Original

    Le premier soir je me suis donc endormi sur le sable à mille milles de toute terre habitée. J’étais bien plus isolé qu’un naufragé sur un radeau au milieu de l’Océan.

    Traducción editada:

    La primera noche dormí sobre la arena a mil millas de toda tierra habitada. Estaba más aislado que un náufrago sobre una balsa en medio del océano. (Bonifacio del Carril, Salamandra, 2000)

    Google Translate:

    La primera noche me fui a dormir sobre la arena a miles de kilómetros de cualquier asentamiento humano. Estaba más aislado que un náufrago en una balsa en medio del océano.

    Yahoo Babel Fish via Systran:

    La primer noche pues me dormí sobre la arena a mil de millas de pura tierra habitada. Se me aislaba más bien que un naufragio sobre una balsa en medio del Océano.

    Microsoft Bing:

    La primera noche yo que soy tan lulled Arenas a mil millas de cualquier habitado la tierra. Estaba mucho más aislado que un naufragé en una balsa en medio del océano.

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    Una editorial de Nou Cicle: Catalunya no está fatigada

    Publicado por Raimon Obiols | 17 Febrero, 2010


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    Cross_Country_(2)_(o)_largeCatalunya no está fatigada. Está desorientada. No es extraño que sea así, porque en todos los lugares se viven tiempos desorientados: en España, en Europa, y buena parte del mundo. Esto se debe a diversas causas. Es consecuencia de la crisis económico-social (desempleo, inmigración) y, más en general, de la globalización acelerada que vive el mundo. Es también consecuencia de una crisis democrática, con elementos que acentúan la desconfianza ciudadana (la corrupción, sobre todo, el espectáculo de la confrontación sistemática y abrupta entre los partidos; un potente mensaje mediático de descalificación de la política y de las instituciones democráticas). En Catalunya, además, se añaden las cuestiones derivadas del encaje con España.

    Esta situación puede alimentar el populismo. Éste, en fase germinal, aparece en toda Europa. En Catalunya puede significar, además, el surgimiento de populismos de signo antagónico, en los dos extremos del arco político, jugando con la anti-política, sobre todo a partir de la explotación de los sentimientos de identidad y de los temores generados por la crisis y la inmigración, y poniendo en crisis nuestra fuerza fundamental: la unidad civil del pueblo de Catalunya.

    Cualquier observador atento coincidirá en que éste es el modelo de desorden que algunos nos están preparando. Cada semana aparecen noticias de surgimiento de nuevas alternativas y personajes salvadores, en un panorama de fragmentación y divisiones. No faltan colaboraciones mediáticas potentes que apoyan estas aventuras. Es evidente también que la derecha española juega esta carta de fomentar una eventual confrontación exasperada dentro de Catalunya.

    Son fuerzas centrífugas que quieren acentuar el malestar, el escepticismo y la desorientación, para sacar provecho. Es una ofensiva de la anti-política fomentada por sectores con poder y sin escrúpulos que saben que en una situación de este tipo podrían imponer sus intereses. No faltan en Europa algunos países (no sólo Italia) donde esta situación ya es un hecho. Catalunya no se puede permitir una deriva de este tipo, sería una aventura devastadora. Leer el resto de la entrada »

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    Intervención de Raimon Obiols en la ejecutiva del PSC sobre la Conferència Oberta (15 de febrero de 2010)

    Publicado por Raimon Obiols | 15 Febrero, 2010


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    universitat_estiuHace unos meses vine a una reunión de esta ejecutiva para presentar la iniciativa de la Conferència Oberta “Catalunya Causa Comuna”.Ahora vengo de nuevo a contaros que hemos hecho hasta ahora, ¿qué nos proponemos hacer en los próximos tiempos y, en tercer lugar, para discutir con vosotros que creemos que debería salir de nuestra iniciativa.

    ¿Qué hemos hecho?

    Como sabéis, hemos realizado una buena cantidad de sesiones de debate, a lo largo y ancho de Cataluña. Hemos recorrido Cataluña con decenas de actos públicos y la participación de miles de personas. Los temas que se han discutido han sido muy diversos y se han agrupado dentro de los tres grandes ámbitos que se propusieron en el llamamiento inicial:

    1. La salida de la crisis: ¿Qué está pasando en este periodo de crisis y de cambios globales, rápidos e impresionantes. ¿Qué propuestas se pueden plantear para hacer frente a los retos y problemas que la crisis global suscita, para aprovechar las oportunidades.
    2. El catalanismo del siglo XXI: Los retos y estrategias del catalanismo del siglo XXI. Como afirmar su carácter de causa común, defender el pluralismo como una fuerza, superar la confrontación de retóricas repetitivas y asegurar la unidad civil del pueblo de Cataluña.
    3. La solidaridad social y la revitalización democrática: Las buenas prácticas en el campo de la solidaridad y de la innovación sociales, así como de las nuevas formas de participación y deliberación colectivas, para revitalizar nuestra vida democrática.

    El balance de esta actividad ha sido positivo tanto desde un punto de vista cuantitativo como cualitativo. Dijimos inicialmente que nos proponíamos invitar a nuestras discusiones a todas aquellas personas que estuvieran abiertas a hablar con nosotros. La respuesta a esta invitación ha sido muy satisfactoria. No nos hemos encontrado ni con negativas ni con excusas: todos a quienes hemos invitado han aceptado participar de buen grado, y mucha gente nos ha dicho que esperaban una oportunidad de deliberación común y transversal, porque estaban cansados del predominio de la confrontación política y mediática más o menos repetitiva, sobre posiciones y prejuicios que se dan por descontados.

    Ha asistido y participado en nuestros debates gente que cubre un espectro muy amplio: gente de todos los partidos democráticos catalanes, tanto del gobierno como de la oposición; responsables de las centrales sindicales mayoritarias, los grupos empresariales, del mundo cultural y académico; del movimiento asociativo, etc. No hemos hecho ostentación. Nuestra iniciativa no es ni electoral ni a corto plazo. Queremos demostrar prácticamente que es posible un diálogo plural, auténtico, sin instrumentalizaciones partidistas de corto vuelo. Queremos afirmar que la idea de que Cataluña es una causa común es estratégicamente fecunda, que es la más positiva para el país. Una Cataluña dividida no puede ganar.

    Un debate como el que estamos haciendo, sin confrontaciones ni descalificaciones, paga inevitablemente, en las circunstancias actuales, el precio de no tener una preeminencia en la escena mediática.

    Pero si se realiza, como estamos haciendo, con energía, constancia y amplitud, tiene una incidencia en la opinión pública que no es efímera y contribuye a la necesaria regeneración de nuestra vida democrática.

    De todos modos, ahora entraremos en una fase más visible de nuestra iniciativa, y nos interesa que nuestros debates lleguen más a los medios de comunicación. No es un objetivo fácil, sobre todo porque nos mantendremos firmes en nuestra actitud de no contribuir a generar confrontaciones.

    No somos partidarios ni de la manipulación política de los medios ni de la manipulación mediática de la política y mantenernos firmes en esta posición representa en estos momentos una dificultad de la que somos perfectamente conscientes. Pero si queremos combatir la desconfianza, si queremos regenerar la vida democrática, debemos hacerlo. Leer el resto de la entrada »

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    Un dossier de “La vie des idées” sobre la cuestión catalana

    Publicado por Raimon Obiols | 26 Enero, 2010


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    laviedesideesLa vie des idées es una revista digital francesa de análisis y de información sobre el debate de ideas. Creado por un grupo de intelectuales de distintas disciplinas, la revista, que no tiene ninguna adscripción de partido y es totalmente gratuita, se ha ido ganando un prestigio considerable. Ahora ha empezado a publicar un dossier sobre Cataluña (La Catalogne, une identité débattue).

    Mientras en Francia se ha iniciado un debate sobre la identidad nacional“, escribe la revista presentando el dossier, “al otro lado de los Pirineos la cuestión no ha dejado de agitar la opinión pública desde hace un siglo y medio. La Vie des idées abre un dossier sobre el catalanismo cuando, ante la inercia de las instituciones españolas a la hora de ratificar el nuevo Estatuto de Cataluña, una campaña de voto oficioso por la independencia se ha extendido por el territorio con unos resultados manifiestos y mitigados a la vez “.

    Y sigue: “Nación, patria, región? Sigue siendo muy difícil definir el catalanismo, que a lo largo del siglo XIX conoció cambios sustanciales, atento a los descalabros políticos, económicos y culturales. Sabemos por ejemplo que el catalanismo, en sus inicios, convivía muy bien con el nacionalismo español? Que el nacionalismo catalán es relativamente reciente? Lo que constituye una nación, decía Spinoza (erudito de historia de Cataluña y del Reino de Aragón), es la comunidad de leyes, de costumbres y de lengua. Una nación que, paradójicamente, podría encontrar dentro del marco europeo, recursos para afirmarse … Todas estas preguntas encuentran aquí un espacio de debate, mediante el análisis del estado actual de la cuestión catalana y de sus fundamentos jurídicos e históricos“.

    Josep Fradera, que presenta el dossier, ha publicado el artículo “Catalanisme: histoire d’un concept“. Y se anuncian artículos de Adrián Rodas Mateo ( “La Catalogne et son Statut d’autonomie”), Josep Ramoneda ( “L’ éternelle question catalane”), Stéphane Michonneau ( “Barcelone et la mémoire catalaniste, entre hier et aujourd ‘ hui “) y Jeanne Moisand (” Protectionnisme et naissance du catalanisme “). Los textos son publicados en francés y en catalán.

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    Intervención de Raimon Obiols en el debate “Libertad y progreso en el siglo XXI” (Catalunya Causa Comuna, 25/01/10)

    Publicado por Raimon Obiols | 25 Enero, 2010


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    Ernest_Lluch-300x155Este es un debate que a veces tiende a realizarse sobre la base de una asimetría en los planteamientos, cuando el tratamiento lógico que se hace de los términos “liberalismo” y “socialismo” no es el mismo.

    Tanto el término “socialismo” como el término “liberalismo” son polisémicos: cada uno de ellos puede expresar distintos significados.

    Pasa, entonces, que aquellos que hacen la crítica liberal del socialismo tienden a reducir el significado de éste a las experiencias del mal llamado “socialismo real” o bien a las del reformismo socialdemócrata en varios Estados-nación europeos, a lo largo del siglo XX. En cambio, utilizan el término “liberalismo” en su acepción ideológica clásica, sin las cargas del “liberalismo realmente existente“, o de las actuales realidades neoliberales (que tienen poco que ver con la primigenia concepción del liberalismo que defendía la laicización del poder, la afirmación del ciudadano y de la soberanía popular, el dominio del derecho y los efectos positivos, inofensivos y benévolos del “dulce comercio“).

    También, a la inversa, hay quienes hacen la fácil amalgama entre liberalismo y capitalismo neoliberal.

    Limpiar” conceptualmente el debate, y eliminar las trampas lógicas, me parece, pues, imprescindible.

    Deshecho este equívoco, se puede decir que entre socialismo y liberalismo hay valores compartidos, y una historia común. El socialismo que incorpora la identidad más fecunda de la izquierda no se opone al liberalismo. Más: sin las conquistas del movimiento obrero (del que el socialismo ha sido el mainstream) por sufragio universal y los derechos sociales y políticos, las democracias contemporáneas liberales no serían lo que son.

    Pero las diferencias entre socialismo y liberalismo son considerables, y los grupos sociales, políticos y culturales que se identifican con uno u otro referente son bastante persistentes. Es positivo que sea así: las diferencias son potencialmente creativas y la indeferenciación tiende a generar actitudes indiferentes.

    Quisiera hablar primero de las diferencias, y hablar después de las confluencias, que no sólo me parecen posibles sino necesarias. Leer el resto de la entrada »

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    Intervención de Raimon Obiols sobre “Catalunya Causa Comuna”, en el Consejo Nacional del PSC (16 de enero de 2010)

    Publicado por Raimon Obiols | 16 Enero, 2010


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    RO, Montilla, PMLanzando la iniciativa de Catalunya Causa Comuna, con un acuerdo de su último congreso, el PSC reafirmó que su misión no es sólo concurrir a las elecciones, participar en las instituciones, gobernar, gestionar o hacer oposición.

    Su razón de ser es la acción por una Cataluña mejor, más libre, con más igualdad y prosperidad, cohesionada, justa y responsable.

    Esta acción, si quiere ser eficaz, debe ser necesariamente compartida y colectiva. No sólo es cosa de los gobiernos y de las instituciones: es también, fundamentalmente, de los ciudadanos y las ciudadanas, de la sociedad.

    Únicamente los consensos mayoritarios y activos permiten verdaderamente los cambios positivos. Cuando se trata de impulsar proyectos, de efectuar reformas, de crear dinámicas de mejora, la implicación común y compartida es una condición imprescindible.

    Por eso, la función básica de Catalunya Causa Comuna es impulsar, en todo el país, debates públicos orientados al surgimiento de nuevas propuestas, visiones y acciones colectivas en Cataluña.

    El nombre de Catalunya Causa Comuna no es gratuito: expresa la convicción de que nuestro país avanza cuando nos unimos alrededor de proyectos comunes.

    La historia nos recuerda que, desgraciadamente, lo contrario también es cierto: cuando Cataluña se ha dividido, las cosas han ido mal. Cataluña dividida no puede ganar.

    Hoy, en Cataluña hay una evidente amenaza de divisiones y fragmentaciones.

    Hay un exceso de confrontación y división en el campo político, un déficit de diálogo, de intercambio de ideas, de reflexión común, una disminución del respeto al pluralismo, una falta de entendimientos estratégicos en cuanto a las cuestiones de nuestro futuro colectivo.

    La crisis económica y social, los retos que suponen la acogida de la inmigración, el debilitamiento del nexo entre sociedad civil e instituciones, los escándalos ligados a la política y los excesos de confrontación que fomenta la derecha española, entre otras causas, están haciendo aparecer un riesgo: que surjan aventuras populistas de signo opuesto y retroalimentándose. Leer el resto de la entrada »

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    La situación en Haití: cómo informarse, cómo ayudar

    Publicado por Raimon Obiols | 14 Enero, 2010


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    Haiti-Earthquake_Gree(4)_20100113113236_640_480* El blog Haiti Quake Updates da informaciones (en inglés) suministradas por periodistas, cooperantes y trabajadores humanitarios presentes en Haití.

    * Un Google Map de la situación en Haití es actualizado en tiempo real en función de las informaciones oficiales y de datos suministrados por internautas.

    * En Collecta encontraréis información permanente de twitters y blogs, en tiempo real.

    * Oxfam ha puesto en marcha también un Twitter feed con mucha información útil.

    * Las ONG integradas en la Federación Catalana de ONG para el Desarrollo (FCONGD) han abierto números de cuenta para hacer frente a las consecuencias del terremoto (se aconseja que la solidaridad se canalice a través de donaciones en metálico y no en especies). Aquí encontraréis información útil sobre cuentas bancarias de emergencia.

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    Robert Taylor: Suecia y el futuro de la izquierda europea

    Publicado por Raimon Obiols | 8 Enero, 2010


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    Me ha gustado este artículo, publicado en Social Europe Journal, el 17/11/2009:

    Los socialdemócratas suecos han sido el partido de izquierda que más ha logrado en el último siglo, no sólo por la duración de sus años en el gobierno, sino también por su ideología y sus programas. En su conferencia de este otoño en Estocolmo la dirección del partido acordó unas nuevas «directrices políticas» para el futuro de cara a la preparación de las elecciones generales del próximo septiembre de 2010. Los socialdemócratas y sus aliados de la izquierda – los Verdes y el Partido de Izquierda – no están seguros de la victoria. Su derrota electoral en 2006 fue un choque, en un momento en que la economía sueca estaba en auge, con superávits en el comercio exterior y en los presupuestos y un desempleo relativamente bajo. Ahora Suecia, con un gobierno de centro-derecha, está sufriendo un paro elevado y un enorme déficit, pero en las encuestas los socialdemócratas en el llamado bloque de izquierda sólo están empatando con la coalición gobernante.

    Lo que pase con el partido sueco en las urnas, el próximo otoño, dará indicaciones para afrontar los problemas más amplios de la izquierda europea. Esta es la razón por la que su reciente conferencia es de una importancia crucial. Los socialdemócratas hicieron del empleo el tema de sus deliberaciones. El pleno empleo fue el lema de la Conferencia. Esto estaba en consonancia con los puntos fuertes tradicionales del partido que han tenido tanto éxito desde la década de 1930. Como su líder Mona Sahlin explicó en su discurso: “No importa como lo expresemos, nosotros los socialdemócratas hemos tenido siempre nuestras raíces en esto: en primer lugar el trabajo y el pleno empleo. El trabajo ha constituido nuestro punto de partida, nuestros medios y nuestra meta”. Sahlin continuó: diciendo:

    “Hemos elegido construir el país sobre la base de trabajo. Los hijos e hijas del trabajo: este es nuestro movimiento. Hemos querido trabajar – por un salario, para ganar la vida, para la comunidad y por nuestro propio desarrollo, para participar en la construcción de la comunidad, para nuestros hijos y su futuro. Hemos creído en el trabajo como soporte de la economía del país, del bienestar como base para el sentido de solidaridad que queremos que caracterice Suecia”.

    Es importante destacar que Sahlin y sus compañeros han vinculado el objetivo prioritario del pleno empleo a todos los otros temas programáticos de la agenda política de Suecia. El trabajo proporciona la fuerza motriz que aporta una unidad y una coherencia en el resto del nuevo programa del partido. No es un añadido, o un elemento más en una lista de compras de demandas desconectadas. En insistir sobre este tema vertebrador de la primacía del trabajo, los socialdemócratas pueden apoyarse en las fuerzas que les han dado tanta credibilidad en la mayor parte del último siglo. El modelo sueco que construyeron desde la década de 1930 tenía sus fundamentos en un Estado democrático ilustrado y pragmático que trataba de reducir el paro en mínimos, a través de gestión de la demanda, y también a través de una amplia política activa del mercado laboral, de la formación, la relocalización del trabajo y un generoso régimen de prestaciones sociales basado en un sistema impositivo elevado y progresivo.

    Pero las nuevas “orientaciones políticas” del partido no pierden de vista sus valores fundamentales. Estos siguen siendo tan importantes en el mundo de hoy como en cualquier otro momento de su historia. Suecia es una economía de mercado abierta con una perspectiva internacionalista. Ha acogido de buen grado la globalización. Los socialdemócratas creen en el libre comercio y en las políticas fiscales “responsables”. Pero no han perdido de vista la necesidad de basar los objetivos de su política en unos principios éticos profundamente arraigados, en unos momentos en los que tantos partidos de izquierda en Europa se han rendido al capitalismo neoliberal, o se han girado hacia los “spins” y las empresas privadas para su salvación política. Los socialdemócratas suecos no son puristas. Siempre han conformado sus programas tratando de adecuarse a las tendencias más amplias de la sociedad y de la economía en general, pero tratando también de adecuarlas en su provecho electoral. En el pasado, el partido fijó la agenda política de Suecia. La socialdemocracia marcaba el camino. La confianza en sí mismo del partido, el pragmatismo idealista y la competencia administrativa dieron como resultado un éxito notable. Pero ahora se trata de una verdadera lucha por mantener la iniciativa en una sociedad que se ha vuelto más desigual, más fragmentada e individualista. Pero como señala la declaración política de la Conferencia del partido de este otoño: “los clásicos valores socialdemócratas de libertad, igualdad y solidaridad son el punto de partida del partido en su propósito de renacimiento”. Los párrafos iniciales muestran que el partido no ha perdido nada de su capacidad para poner su programa concreto de gobierno en un marco ideológico más amplio:

    “Los socialdemócratas llevamos con nosotros un sueño de libertad. Queremos que todos tengan la libertad de moldear el curso de su propia vida y de perseguir sus sueños. Todo el mundo debe poder seguir sus anhelos más profundos respetando las opciones tomadas por los demás. Una política de redistribución equitativa, de bienestar para todos y de menores divisiones sociales puede facilitar la seguridad que permite que la libertad individual pueda crecer. Es por ello que nuestro sueño socialdemócrata de libertad es también un sueño de igualdad. 

    “La libertad y la igualdad que se implican mutuamente, y este vínculo se hace cada vez más evidente en nuestra comunidad global.” Leer el resto de la entrada »

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    Tony Judt: ¿Qué está vivo y qué ha muerto en la socialdemocracia?

    Publicado por Raimon Obiols | 2 Enero, 2010


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    Este texto es la adaptación de la conferencia que Tony Judt pronunció en la New York University el 19 de octubre de 2009. La transcripción ha sido publicada recientemente por The New York Review of Books ( “What is Living and what is Dead in Social Democracy?”). En la Red, esta conferencia ha sido muy comentada durante las últimas semanas. Además de su contenido (es un texto muy sugestivo), ha contribuido el hecho de que Judt anunció que estaba muy enfermo: padece una esclerosis lateral amiotrófica. Lluis Bassets ha relacionado la enfermedad y la conferencia en un artículo interesante. No hay una manera mejor que leer un texto con atención que traducirlo. Es lo que he hecho aprovechando el tiempo libre de estos días de fin de año (es un texto largo). 

    Los estadounidenses quisieran que las cosas fueran mejor. Según las encuestas de opinión pública en los últimos años, a todo el mundo le gustaría que sus hijos tengan mejores oportunidades de vida al nacer. Todo el mundo preferiría que su esposa o su hija tenga las mismas probabilidades de sobrevivir a la maternidad que las mujeres de otros países avanzados. Todo el mundo querría disponer de cobertura médica completa a menor coste, una mayor esperanza de vida, mejores servicios públicos, y menos delincuencia.

    Cuando se les dice que estas cosas están disponibles en Austria, Escandinavia o los Países Bajos, a cambio de más impuestos y de un Estado “intervencionista”, la mayoría de esos mismos norteamericanos responden:“Pero esto es el socialismo! No queremos que el Estado interfiera en nuestros asuntos. Y sobre todo, no queremos pagar más impuestos”.

    Esta curiosa disonancia cognitiva es una vieja historia. Hace un siglo, el sociólogo alemán Werner Sombart hizo la famosa pregunta: ¿Por qué no hay socialismo en América? Hay muchas respuestas a esta pregunta. Algunos tienen que ver con el enorme tamaño del país: los propósitos compartidos son difíciles de organizar y sostener en una escalera imperial. Hay también, por supuesto, los factores culturales, incluyendo la suspicacia típicamente americana hacia el gobierno central.

    Y, ciertamente, no es por casualidad que la democracia social y los Estados del bienestar mejor han funcionado en países pequeños y homogéneos, donde los problemas de desconfianza y recelos mutuos no surgen de manera tan aguda. La disposición a pagar por servicios y beneficios a otras personas se basa en la asunción de que, a su vez, ellos harán lo mismo por ti y tus hijos: porque son como tú y ven el mundo como tú. Leer el resto de la entrada »

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    Un artículo de Jordi Font: ¿Valencianizar Cataluña?

    Publicado por Raimon Obiols | 14 Diciembre, 2009


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    Hay que leer con atención este artículo de Jordi Font que apareció ayer en el diario Avui:

    Desleales, traidores, delincuentes, provocadores, cínicos, sectarios, falsarios, vendidos, zarzuelera …, son los epítetos que la prensa derechista de Madrid ha dedicado al editorial conjunto de los diarios catalanes. Nada nuevo: el linchamiento por toda respuesta. Es el mismo recibimiento que mereció el proyecto de nuevo Estatuto, que seguía la vía de la legalidad establecida, en contraste con el “Plan Ibarretxe” y desde una visión de España basada en los principios del pacto constituyente de 1978.

    Es el involucionismo fáctico que exhibe hoy la derecha española-y, con ella, cuatro nostálgicos pretendidamente de izquierdas-y que resulta una prodigiosa fábrica de independentismo en querer desmentir la Constitución como marco donde las naciones que integran España pueden desarrollarse con plenitud. ¿Cuál es la clave de este despropósito? Una visceralidad suicida, que obtiene resultados antitéticos a los que persigue? Es posible tanta ineptitud? No, en absoluto. Pienso que seríamos unos pardillos si nos lo creyéramos. No estamos hablando de “hooligans” cortos de alcance, sino de estados mayores, con planos, escuadras y compases sobre la mesa, con un plan de ataque sin improvisaciones, que obedece a una estrategia calculada.

    Si es así-y no puede ser de otra manera-, cuál es el cálculo? Esta es la pregunta clave. Una pregunta que sólo tiene una respuesta plausible: valencianizar Cataluña. Es decir, propiciar la división de la sociedad catalana sobre la base de exasperar el catalanismo, de precipitarse hacia la radicalización, para romper el amplio consenso social que hoy apoya-y que nos permite hablar de nación catalana no sólo mirando al pasado sino también al presente y al futuro-, de manera que quede al margen una decisiva franja popular que, debidamente exasperada en sentido inverso, pueda convertirse en carne de cañón del españolismo involucionista, de un nuevo lerrouxismo .

    La derecha española, en Cataluña, ha parecido oscilar entre esta opción ( “vidalcuadrismo”) el intento de disputar franjas de centralidad a CiU, reforzado por la necesidad de pactar en ella en el plano estatal. Este intento, sin embargo, habría sido un fenómeno episódico, debajo del cual persistiría el viejo designio lerrouxista. Este, hasta hoy, había resultado una vía muerta, sobre todo por la acción contraria de unas izquierdas especialmente fuertes, que no desfallecieron ni siquiera cuando el “pujolismo” rampante se permitía distinguir entre “buenos y malos catalanes”, cuestionando la catalanidad que no se ajustaba a su molde y negando el catalanismo de socialistas, en grave perjuicio del proceso de socialización nacional que estos encarnaban.

    Pero ahora estamos en otro momento. Las nuevas inmigraciones, la crisis económica, la ralentización del “ascensor social” y el desgaste que sufre la política democrática ofrecen nuevas oportunidades. La derecha española lo habría visto y habría decidido jugar fuerte, con la ambición de revertir el camino hecho. He aquí el cuadro de fondo ( “Barómetro” de la Generalitat): el 45,3% de los ciudadanos se sienten más catalanes que españoles (incluidos los que se sienten sólo catalanes) y el 51,9% se sienten tan catalanes como españoles ( incluidos los que se sienten más españoles que catalanes y sólo españoles). Los primeros serían radicalitzables mediante la provocación, mientras que los segundos podrían sentirse ajenos a la radicalización y ser influidos, en mayor o menor grado, por una gesticulación de signo contrario. No son los números del País Valenciano, pero los efectos podrían ser devastadores para el catalanismo y para Cataluña.

    El catalanismo, en la pluralidad de sus opciones, debe ser consciente de ello. Y debe saber que su objetivo no consiste en darse gusto, dejando el estorbo del cálculo para el adversario, sino que su objetivo es hacer nación, es decir, consolidar y aumentar el consenso social a su alrededor, sin abandonar la mitad del pueblo a los depredadores. Hacerlo sería tirar el niño con el agua de la bañera. Desde este punto de vista, ante una sentencia adversa, el catalanismo debería cerrar filas en torno al pacto de 1978 ( “nacionalidades y regiones”) tal como lo entendimos y alrededor del renovado pacto de 2006. Son nuestra cota irrenunciable, con toda legitimidad, con la fuerza de todo el pueblo, con la Generalitat delante. Ni un paso en falso.

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