Si fuéramos 100 viviendo en un pequeño pueblo …
Publicado por Raimon Obiols | 8 Junio, 2011
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¿Cómo sería nuestro mundo si fuera un pueblo de cien habitantes? Hace un par de años, el grafista Toby Ng tuvo la buena idea de resumir las estadísticas disponibles sobre la demografía y los problemas actuales de la humanidad y hacer 20 carteles para exponerlas de una manera gráfica (es lo mínimo que se puede decir). Los resultados impresionan. Los porcentajes y las grandes cifras a veces nos pueden separar de la realidad, pero simplificando los datos con talento, de una manera casi infantil, se obtiene una visión impresionante.
- En este pueblo-mundo que es nuestro, viven 52 mujeres y 48 hombres, 70 adultos y 30 niños.
- Menos de la mitad tiene recursos para alimentarse de manera suficiente. 50 no tienen alimentación suficiente y siempre o a veces pasan hambre. 20 están subalimentados y 1 muere de hambre. Por el contrario 15 sufren de sobrepeso.
- Sólo 17 habitantes tienen acceso a agua sana.
- 20 de los habitantes consume el 80% de los recursos energéticos.
- 14 habitantes son analfabetos y sólo uno tiene estudios superiores.
- 20 de los 100 habitantes viven con miedo, con el miedo de un bombardeo, un ataque armado, una violación o un secuestro.
- 48 no pueden expresarse libremente, bajo la amenaza de ser detenidos, encarcelados o ejecutados.
Este es el pueblo en el que vivimos. Algunos dicen que las ideas de progreso y de igualdad son anticuadas y hay que abandonarlas!
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Intervención en la asamblea de Nou Cicle, Saifores, 28 de mayo de 2011
Publicado por Raimon Obiols | 1 Junio, 2011
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Buenos días a todos. Como tenemos que aprovechar el tiempo y tener el máximo de espacio disponible para hablar entre nosotros, intentaré ser breve. Tengo la ventaja que presento dos documentos que todos tenéis y que muchos de vosotros ya habéis leído y, por tanto, no me extenderé sobre su contenido.
Me parece que cuando los compañeros y compañeras que han intervenido hasta ahora han hablado más de la necesidad de mirar el futuro que de hacer lamentaciones sobre el pasado, decían algo correcto y que todos compartimos. Los golpes que hemos recibido han sido muy duros pero sería contraproducente que nos entretuviésemos demasiado en lamentaciones o reproches. Todos debemos sentirnos corresponsables de la situación y, sobre todo, protagonistas de una necesaria recuperación.
De dónde venimos?
Tenemos que mirar el futuro. Pero permítanme antes que eche un vistazo al pasado, porque el pasado también nos viene una fuerza que debemos saber aprovechar.
De dónde venimos? De dónde viene Nou Cicle? Y, en buena medida también, de dónde viene el Partido de los Socialistas de Cataluña?
Es imposible establecer copyrights o autorías en procesos que por su naturaleza tienen un protagonismo colectivo. Hay un libro que muchos de vosotros habréis leído que es El Danubio de Claudio Magris donde el autor, mirando ese río majestuoso, piensa: “esto de donde debe venir?”. Y va remontando las aguas del río hasta que arriba de las montañas encuentra un pequeño chorrito de agua y dice, con un punto de ironía: “esta fuente es el origen del Danubio”. En parte es verdad y en parte no, naturalmente, porque junto con el agua de aquel pequeño chorrito hay muchas otras aportaciones de agua que confluyendo han dado lugar al gran río.
Yo tengo claro de donde viene el chorrito de Nou Cicle. Viene exactamente de unas reuniones en la Francia ocupada por los nazis, en la ciudad obrera y minera de Saint-Étienne, donde un albañil de Rubí que se llamaba Josep Rovira reunió un grupo de militantes que habían hecho la revolución y la guerra, provenientes del Bloque obrero y campesino y del POUM, que se dijeron: “tenemos que hacer colada, abrir un nuevo capítulo, salir adelante y no entretenernos en el martirologio de lo que nos ha pasado”. Discutieron durante casi una semana encerrados en el pequeño piso de Josep Rovira y de María Manonelles, recordada y querida miembro fundadora de Nou Cicle. Y luego, se dispersaron en la clandestinidad. Algunos fueron detenidos, encarcelados en la Francia de Vichy, algunos deportados a los campos de concentración de Alemania.
Josep Rovira organizó una red de evasión que algunos historiadores británicos describen como la más importante que hubo, por donde pasaron soldados aliados y resistentes franceses desde la Francia ocupada, a través de Barcelona, ??hacia Lisboa, Londres y el norte de África. Felix Gouin, que fue primer ministro francés y Daniel Mayer, secretario del Partido Socialista francés en la clandestinidad, pasaron a través de la red de Rovira hacia la libertad. Este fue el núcleo que impulsó la formación del Movimiento Socialista de Cataluña en 1945.
De allí venimos. De aquel chorrito venimos. De este hilo rojo que comenzó en 1941 en Saint-Étienne, que tuvo un primer momento en 1945 en Toulouse y Barcelona y que después, con el MSC de Joan Reventós, otro fundador de Nou Cicle que añoramos, impulsó el proceso constituyente de nuestro partido. A veces, hay que recordar el pasado para tener presente dónde estamos.
El presidente Tarradellas alguna vez me había dicho: “ah, estos ancianos encantadores del POUM, si los hubiera conocido de jóvenes!”. De jóvenes fueron una juventud maravillosa, extraordinaria. La juventud maravillosa de hoy está en la Plaza de Cataluña. Esto nos lo tenemos que meter en la cabeza.
Ahora: aquellos jóvenes del pasado recibieron lecciones durísimas y tuvieron el valor de analizar las causas de la derrota. Quisieron aprender del pasado, asumieron errores, comprendieron que la vía democrática era el camino imprescindible de todo cambio social, de todo progreso real. Por lo que habían pasado, quedaron vacunados para siempre, y nos transmitieron esta vacuna, contra el sectarismo, las disciplinas de aparato, la adoración acrítica de los dirigentes y contra todo tipo de sectarismos. También en esto debemos ser fieles al pasado.
Ahora nos encontramos en una situación en la que hay que abrir una nueva etapa. Estos dos documentos que muchos de vosotros ya habéis leído, hacen propuestas concretas en esta dirección. En dos líneas. La primera es la de una renovación política y organizativa profunda de nuestro partido. Con un objetivo ambicioso: “El PSC del futuro debe convertirse en una gran organización sociopolítica y cultural del siglo XXI”, y añadiendo: “No hay que resignarse a ser un partido de corte clásico”.
Las respuestas no pueden venir sólo de la indignación y de la protesta
El elemento primordial para construir una gran organización socialista del siglo XXI, de acción política, social y cultural, pasa por que sepamos resolver el problema del nexo entre indignación y acción constructiva.
Hay en este momento, no sólo en Cataluña y España, sino en toda Europa, una superposición de crisis. Crisis económica y social pero también crisis política y cultural, también crisis ecológica.
Las respuestas a estas crisis, decimos en nuestro documento, “no pueden venir sólo de la indignación y de la protesta, por necesarias que éstas sean, ni tampoco de la retórica de las falsas soluciones simplistas, sino de la formación de mayorías conscientes de que impulsen programas viables de progreso. Estos programas necesitan nuevos instrumentos y nuevos métodos de organización y acción “.
En el fondo, tenemos un modelo de partido político que se creó en el siglo XIX, que tiene en buena medida programas y maneras de hacer del siglo XX, y que, en cambio, se enfrenta a problemas y retos del siglo XXI. Debemos ser capaces de tener la inteligencia colectiva, la voluntad, la tenacidad de construir una organización sociopolítica del siglo XXI, con programas del siglo XXI, y con métodos y procedimientos del siglo XXI.
Contra las divisiones
Dejadme que comente otra lección que nos viene del pasado. Esta gente que yo evocaba, que forma parte de nuestro patrimonio, de nuestra tradición política y cultural, se dividieron. La creación del Movimiento Socialista de Cataluña, en 1945, fue fruto de una escisión del POUM. En el año 1966, en el mismo local en Toulouse, protagonizamos también una división dentro del Movimiento Socialista de Cataluña, en agosto del 66, entre el sector del interior y el encabezado por Pallach.
Las divisiones son una desgracia y pueden ser una catástrofe. La única legitimidad que tiene una división es la certeza de que a través de ella se construirá una unidad mayor, una agregación más amplia, superior. En 1945 se consiguió. En 1966 se logró también, con un proceso sin el cual ni habría sido posible la constitución de la Comisión Coordinadora de Fuerzas Políticas de Cataluña y de la Asamblea de Cataluña, ni el proceso constituyente del actual PSC. Si en el conjunto del Estado se hubiera producido esta amplia unidad y la movilización subsiguiente, la correlación de fuerzas habría sido más favorable y la transición democrática habría tenido otras características.
Ahora, nos encontramos ante un Congreso del partido en donde hay gente que, desde fuera del partido, nos pide la división. Nos dicen que debe terminar esta historia de un partido socialista que unifica trayectorias y “almas” diferentes. Las derechas quisieran dividirnos. No les hemos de hacer el juego.
De cara al Congreso del PSC, debemos apuntar a dos objetivos que no son antagónicos. Son en parte contradictorios pero no antagónicos. Renovación radical, con energía, con valentía, con la visibilidad y el empuje de un “nuevo comienzo”. Pero a la vez cohesión y unidad del PSC.
Compaginar renovación radical con cohesión es nuestro objetivo. Esto quiere decir que tenemos que convencer a una gran mayoría del Congreso de la necesidad de dar este paso adelante, con profundidad y con radicalidad, reduciendo al máximo las confrontaciones, los recelos y reproches mutuos, superando con generosidad e inteligencia el riesgo de fracturas internas en el Congreso y en el día del Congreso en el partido.
Os pido que nos pongamos en marcha. Que nos pongamos en marcha. No hay soluciones que nos puedan venir de un líder o de otro, o de un documento o de otro. De papeles, ya hay empiezan a haber bastantes. Yo que soy aficionado a leerlos, ya no doy el alcance! De papeles habrá muchos. Muchos repetirán las mismas cosas: que tenemos que debatir, que nos tenemos que renovar, que tenemos que pensar otra manera de hacer política, que debemos tener otra relación con la sociedad civil, que debemos hacer un nuevo relato . Todo esto está muy bien, pero para avanzar debemos concretar. ¿Qué nueva forma de hacer política? ¿Qué nueva relación con la sociedad civil? ¿Qué nuevo relato? Tenemos que ir al grano, proponer cosas concretas, acordarlas y hacerlas.
Lo que haremos es multiplicar los contactos y los puntos de debate, estableciendo una red abierta con todos los sectores del partido y también con el entorno de simpatizantes que nos apoya, que nos ve con esperanza, para que las ideas básicas de esta necesaria renovación radical salgan adelante.
Una perspectiva estratégica
Proponemos también una perspectiva estratégica. A ello se refiere el texto segundo que hemos presentado, sobre el desarrollo de una alianza de progreso en el horizonte del 2014.
Una nueva versión del Tripartito la rechazamos totalmente. Fue una coalición fría, impulsada desde las cúpulas de los partidos después de las elecciones. Fue el intento de levantar un castillo sin piña. Y, de levantar un castillo donde castellers, de vez en cuando, se hacían un codazo el uno al otro. Así no se levantan los castillos. Los castillos se levantan con una piña unitaria, con mucha participación, se levantan de abajo a arriba, y sin codazos. Esto es lo que nosotros proponemos.
Significa levantar una alianza de progreso, desde la base, que pueda agrupar amplios sectores sociales, culturales y políticos de la izquierda y centro-izquierda que no están dispuestos a hacer el juego del antagonismo simbólico y retroalimentado del nacionalismo español del PP y del nacionalismo catalán de Convergencia, nacionalismos instrumentales jugando unos con la catalanofobia, los otros con la herida abierta que hay en este momento entre Cataluña y España.
Juntar toda esta gente a través de un proyecto a cuatro años vista es un objetivo difícil pero posible. Pero es el objetivo que debemos perseguir. Políticamente se puede modular. Puede tener el 2014 una versión hard en forma de una alianza sólida, de un nuevo sujeto político, con un nuevo proyecto y propuesta electoral, organizando en toda Cataluña unas primarias para elegir al candidato o candidata a la presidencia de la Generalitat.
Primarias, atención, abiertas al conjunto de la ciudadanía que quiera participar. Hemos visto experiencias de este tipo en otros países europeos, con la participación de millones de personas. Si fuéramos capaces de alcanzar este objetivo, durante seis meses o un año, abriríamos unas primarias con diferentes candidatos y candidatas a la presidencia de la Generalitat. Sería una ocasión extraordinaria para enderezar el imaginario colectivo, generar un nuevo sentido común y una nueva esperanza, despertar las energías y hacerlas confluir hacia una alternativa de progreso. Seremos capaces de alcanzar este objetivo? Es difícil, ciertamente. Ya lo sé. Pero sería maravilloso.
Hay también una versión más light. Un PSC que se abre, que impulsa este movimiento de la alianza por el progreso, crea círculos o grupos de base, agrupaciones en el seno de diversas localidades y sectores de la sociedad civil catalana, con este objetivo, en la línea que germinalmente exploró la conferencia abierta de la “Causa Común”. Un PSC que abre el diálogo con otras fuerzas políticas, sociales y culturales de la izquierda y del centro-izquierda, que busca un nuevo marco de relación con la juventud. Y que, por tanto, en el 2014 aparece renovado y fortalecido por este esfuerzo unitario, frente al espectáculo de partidos y de políticos que sólo se afirman denigrándose unos a otros, combatiéndose, emitiendo mensajes de propaganda negativa .
Entre el objetivo máximo y el objetivo mínimo, hay posibles fórmulas intermedias. Pero a mí me parece que la línea estratégica debe ser esta. No hay otra, me parece, que no sea resignada. Una de las causas de la derrota electoral que tuvimos en el Parlamento de Cataluña fue el hecho de que en un momento determinado nuestro candidato, en aquel momento Presidente de la Generalitat, sale ante los medios de comunicación y dice: “el tripartito se ha terminado “. Y punto. Pero y después qué? Ah, después votadnos. No se trata ahora de hacer reproches retrospectivos pero es evidente que se creó un vacío político y de propuesta que tenemos que superar rápidamente y con claridad.
Los objetivos del Congreso
En el Congreso, por lo tanto, deberíamos conseguir dos objetivos. Una renovación imprescindible de caras del grupo dirigente, con una presencia determinante de gente joven, con el objetivo de nuevos métodos, de nuevo modelo organizativo, de nuevo estilo de hacer política, concretado en proyectos concretos. Y, en segundo lugar, luz verde para sacar adelante una propuesta de constitución, desde la base, de una alianza de progreso, de carácter sociopolítico, pensando en el horizonte del año 2014.
Este es el sentido de nuestras propuestas. Sabemos que llevarlas a cabo no será fácil. Requerirá mucho tesón, mucha continuidad. No lo podremos hacer reuniéndonos de vez en cuando. Tenemos que hacerlo a través de una actividad diaria a lo largo y ancho de toda Cataluña. Lo tenemos que hacer con todos los sectores y personas del partido, que debemos considerar amigos, partícipes, coprotagonistas, como ellos nos deben considerar a nosotros. Con una gran apertura, porque no tenemos adversarios, no queremos derrotar a nadie, ni tampoco, evidentemente, ser derrotados. El próximo congreso, o lo ganamos entre todos y todas, o entraremos en una etapa de declive.
De ideas de futuro hay y habrá muchas. Una de las iniciativas que propondremos será recopilar, de manera abierta y participativa, “100 ideas para el nuevo PSC”. Para aprender unos de otros, discutir las ideas de unos y otros. Que ante los que dicen “el socialismo está agotado, no tiene ideas, no tiene relato”, podamos responder: “aquí están nuestras ideas de cara al futuro del partido”.
Lo tenemos que hacer de una manera abierta, rechazando con tenacidad, hasta hacernos pesados, cuando nos cuelguen ninguna etiqueta. Los “hashtags” en Twitter son herramientas fantásticas. Pero debemos evitar las etiquetas internas que siempre crean recelos. Yo no soy “obiolista”. No debe haber “obiolistas”. Un servidor no tiene ninguna aspiración especial, por cuestiones obvias sobre las que no me quiero entretener. Nos tenemos que hacer confianza y nos tenemos que ganar la confianza de todos, con un trabajo abierto e igualitario. Sin órdenes ni consignas. Haciendo propuestas. Nou Cicle seguirá vivo, pero nuestra prioridad ahora hasta octubre debe ser constituir una red en la que en la que todo el mundo tenga cabida y todo el mundo sea protagonista.
Y, nada más, amigos y amigas. Ha sido una gran alegría reencontrarnos tan numerosos, con compañeros y compañeras que hacía tiempo que no nos veíamos, con tantas caras nuevas que no conocíamos. Si salimos de aquí irradiando fuerza, con confianza en nosotros mismos y en nuestras propuestas, haremos un buen servicio al PSC. Seremos fieles al pasado que he evocado, pero sobre todo, a la herencia que nos viene del futuro .. No hay que dejarse impresionar por las coyunturas. Si tenemos acierto y visión, inteligencia, voluntad y tenacidad, si sabemos hacer bien las cosas bien, seremos herederos del futuro.
Somos un gran partido de Cataluña, una gran herramienta de unidad y de progreso. Este partido tiene que hacer un gran paso adelante, un nuevo inicio, en el Congreso de octubre. Debemos estar a la altura de esta esperanza. Es nuestra responsabilidad y es nuestro compromiso.
Saifores, 28 de mayo de 2011
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POR UNA ALIANZA DE PROGRESO (Un documento de trabajo de Nou Cicle)
Publicado por Raimon Obiols | 24 Mayo, 2011
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En el manifiesto “Por un nuevo ciclo del socialismo y de las izquierdas de Cataluña” [1] , que Nou Cicle hizo público el 22 de febrero de 2011, hay un llamamiento “a todos los hombres y mujeres progresistas de nuestro país, para que hagan suya la necesidad y la voluntad de una nueva alianza de progreso en Cataluña, la extiendan y se hagan protagonistas.” El presente documento habla de esta propuesta.
Las bases y los objetivos de la alianza
Los protagonistas potenciales de esta alianza son las personas y grupos que no se resignan a ser espectadores de la política y quieren ser actores de la democracia, que no aceptan la “sociedad de mercado” y la “política de mercado” que nos quieren imponer; que quieren una renovación de nuestra democracia que incorpore toda la diversidad y riqueza de nuestra sociedad.
La mayoría de nuestro pueblo quiere la justicia social, la plena igualdad de derechos, deberes y oportunidades; rechaza las desigualdades, las manipulaciones, los privilegios y la corrupción. Quiere una organización de la actividad económica y de la vida política, social y cultural que no esté en manos de los más poderosos y de sus intereses, sino al servicio de todos.
Son los trabajadores y trabajadoras, y los que buscan trabajo. Los jóvenes que creen que otra política y otro mundo son posibles. Las mujeres que luchan por la plena igualdad de género. La gente del mundo de la cultura y el conocimiento, la educación y la investigación. Los profesionales y emprendedores que aspiran a una economía eficiente, moderna y sostenible. Los nuevos ciudadanos y las nuevas ciudadanas que han venido de fuera. Los que saben que la preservación del medio ambiente y del territorio es una responsabilidad inexcusable de cara a las generaciones futuras.
Son los que quieren una democracia renovada, cívica y participativa, basada en derechos y deberes iguales para todos. Quienes se sienten solidariamente comprometidos por las necesidades de los demás y dedican sus energías por la vía asociativa y voluntaria. Los que aspiran a la construcción de una Europa unida, democrática, social y ecológica. Los que quieren una Cataluña abierta, comprometida con la solidaridad internacional y la emancipación de las personas y los pueblos.
Son lo que quieren el autogobierno y la emancipación nacional de Cataluña, su unidad civil y su cohesión social, e identifican catalanismo con libertad, igualdad y progreso compartido.
La alianza que proponemos debe unir esta mayoría. No la vemos como una simple coalición de partidos sino como una alianza de personas, asociaciones, movimientos y grupos que, en la sociedad civil y en el campo político, compartan un mismo proyecto estratégico. Esta alianza puede unir activistas y voluntarios sociales, socialistas, ecosocialistas, progresistas y sectores que se sitúan en el cruce de la izquierda y el centro-izquierda con el catalanismo.
Si no conseguimos establecer esta alianza, corremos el riesgo de que la derecha, con medios económicos y mediáticos muy potentes, se instale en el poder durante años. Unas izquierdas frustradas por la división, la fragmentación, las incompatibilidades y las polémicas no podrían construir una alternativa mayoritaria.
Privilegiadas y prepotentes, las derechas saben perfectamente que la indignación o las protestas, si no avanzan una alternativa política y social mayoritaria, no son determinantes y pueden servir de pretexto para nuevas formas de autoritarismo. La cuestión no es qué hace una minoría, sino que hace la mayoría.
Necesitamos una nueva lógica colectiva que responda a la necesidad, que comparte la mayoría del pueblo de Cataluña, de superar las confrontaciones que los nacionalismos instrumentales de las derechas españolas y catalanas aprovechan electoralmente para imponer su agenda, a menudo oculta, de recortes, privatizaciones, desigualdades y privilegios. Si las diferentes visiones sobre los hitos históricos del proceso de emancipación de Cataluña nos separan y confrontan, se impondrá el dominio de las derechas catalanas y españolas.
Es necesario que superemos la desconfianza y el juego de incompatibilidades entre los partidos y los movimientos sociales. En vez de partir del postulado que la confrontación es la regla, los grupos políticos y sociales progresistas deben mostrar que su objetivo es construir una mayoría social, cultural y política.
Sólo si avanzamos juntos podremos hacer posible la mejora social, política, económica, ecológica y cultural de Cataluña, con un proyecto de progreso al servicio de la mayoría del pueblo y no de una minoría poderosa y privilegiada.
La iniciativa de la alianza tendrá éxito si ganamos el reto de las confianzas recíprocas. Esto requiere generosidad. El acierto y la sinceridad de los planteamientos y de las propuestas, de las maneras de hacer, del lenguaje, nos deben hacer vencer en el terreno de las ideas y de las opiniones. Lo que se juega en esta batalla de las percepciones y reacciones mayoritarias es el futuro de Cataluña.
Entregarse a una causa común, ligar con él libremente, ha sido siempre, y vuelve a ser ahora, la base indispensable de todos los avances de las fuerzas de izquierda y los movimientos de progreso.
El proyecto sociopolítico de la alianza
Rechazamos una coalición de carácter superestructural como el “tripartito” de 2003 a 2010, con las graves dificultades que comportó. No se puede cargar un castillo sin una piña unitaria potente y si los castellers se dan codazos.
Hay que invertir el enfoque y los procedimientos. En vez de una coalición fría, postelectoral, hay que generar una dinámica de abajo a arriba, con diálogo, amistad y cooperación, para establecer una alianza social, cultural y política con la vista puesta en el horizonte de las elecciones al Parlamento del 2014. El pluralismo, la moral de diálogo, la responsabilidad compartida y la interdependencia deben ser motores de esta alianza.
Su dinámica se basará en una propuesta estratégicamente precisa, y políticamente modulable en función de sus avances y de su maduración en los próximos cuatro años.
La dinámica de la alianza puede dar lugar, en el año 2014, a diversos escenarios posibles. Depende, en parte, de la evolución de la coyuntura en Cataluña, España y Europa. Pero fundamentalmente depende de nuestra voluntad, de nuestra inteligencia y de nuestro trabajo.
La versión más avanzada sería una alianza incorporando socialistas, ecosocialistas, izquierda y centroizquierda catalanistas, formando una federación política y social, un sujeto unitario, eventualmente con listas comunes y primarias abiertas a toda la ciudadanía.
La elección, en un amplio proceso de primarias, de un candidato o candidata a la presidencia de la Generalitat sería el corolario. La realización de estas primarias abiertas respondería a un deseo de participación ciudadana y representaría una oportunidad extraordinaria para debatir, dar a conocer y popularizar el proyecto, el programa y los/las líderes de la alianza, con un ejercicio ejemplar de las formas modernas, transparentes y participativas de la democracia cívica que queremos.
La versión más “light” sería una situación de mejor cooperación entre sociedad civil y partidos de progreso, con una mayor coincidencia entre los grupos políticos y sociales de izquierda y centroizquierda, con un diálogo transversal, abierto y respetuoso que elimine incompatibilidades y rivalidades improductivas y genere un movimiento de opinión favorable a una alternativa de progreso en la Generalitat. Esto haría posible, después de las elecciones al Parlamento, una mayoría de gobierno que evitara las contradicciones del “tripartito”, asegurara la máxima cohesión programática y política y contara con un movimiento de apoyo en la sociedad civil.
Entre estos dos modelos, el máximo y el mínimo, hay posibles fórmulas intermedias. Sea cual sea el modelo al que llegamos en el 2014, abrir ya desde ahora una dinámica de acumulación de diálogo, alianza y acumulación de fuerzas es un objetivo necesario y urgente.
Un movimiento por la alianza
Hay que impulsar sin dilaciones un movimiento favorable a una alianza de progreso, con nuevas iniciativas transversales de diálogo y acción, si queremos superar una fosilización estéril de tópicos, incompatibilidades y fragmentaciones, que tendría como resultado consolidar el poder de las derechas nacionalistas en Cataluña y España.
Somos conscientes de que, para triunfar, la propuesta de una alianza catalana de progreso debe ser extremadamente convincente y conllevará un duro trabajo práctico. En varios aspectos habrá que trabajar contra corriente.
La actual situación política en Cataluña, las heridas abiertas en la relación entre Catalunya y España, la hegemonía de la derecha mediática, estimulan la confrontación y las divisiones en función de fórmulas abstractas sobre el futuro del país, mientras se ocultan o minimizan las causas de los problemas de fondo creados por la crisis económica, social, política y ecológica que se ha instalado en nuestro país, en Europa y en numerosas regiones del mundo.
Unas minorías prepotentes fomentan la antipolítica, el divorcio entre la sociedad y los “políticos” como camuflaje de su dominio. Quieren hacer creer que ante la crisis sólo existe la alternativa de los recortes de los servicios y bienes sociales y de su creciente privatización. Esta situación tiende a desalentar a los sectores populares golpeados por la crisis y fomenta un malestar social y político que en toda Europa está abriendo la puerta a los populismos, con sus retóricas de confrontaciones tribales y de falsas soluciones simplistas.
Una alianza como la que proponemos no se improvisa. Debe construirse paso a paso.
Se trata, primero, de crear, a través del diálogo y la comunicación, una dinámica de opinión favorable.
Después habrá que impulsar un movimiento de base, extendido a todos los territorios y sectores de la sociedad civil de Cataluña, un movimiento social y político cooperativo, inspirado en valores y objetivos compartidos, acogiendo una diversidad de formas de participación, apoyo y compromiso. Proponemos el método de la autoorganización para crear este movimiento con círculos, grupos de trabajo y coordinadoras territoriales y sectoriales, de carácter abierto y con pleno respeto del pluralismo.
Habrá, finalmente, que discutir y acordar una alternativa que sea mayoritaria en Cataluña en 2014: un gran proyecto y unos programas a la altura de nuestro tiempo.
Seremos merecedores de la mayoría en ese momento si, conscientes de nuestra responsabilidad colectiva, con la ejemplaridad de una acción política renovada, cívica y combativa, mostramos con solidez que esta dinámica ganadora es posible.
Saifores, 28 de mayo de 2011.
[1] Manifiesto de Nou Cicle: Por un nuevo ciclo del socialismo y de las izquierdas de Cataluña, http://www.noucicle.org/lhora/?p=3503
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EL PSC QUE QUEREMOS (Un documento de trabajo de Nou Cicle)
Publicado por Raimon Obiols | 24 Mayo, 2011
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El partido del futuro
1. En las aportaciones al actual debate socialista hay una coincidencia bastante amplia, no sólo sobre la necesidad de una renovación sino sobre las características deseables del PSC del futuro. Una compañera las resumió en un artículo: el nuevo PSC, escribía, debe ser “amable, digital, moderno, joven, abierto, de izquierdas, catalanista, global, social e innovador”. [i]
Son objetivos que compartimos. Se trata de desarrollarlos concretamente, de traducirlos en propuestas a realizar. Esto requiere una renovación ambiciosa y efectiva.
En el otro extremo, tenemos claro el modelo de partido que rechazamos. Es el descrito por el responsable de un partido europeo: “De cada cuatro afiliados, uno es un cargo electo, dos trabajan a su servicio, y el cuarto es un militante”. Un partido socialista no puede reducirse a una tecnoestructura profesionalizada, donde se organizan jerárquicamente personas que hacen o quieren hacer “carrera política”.
Esta deriva ignora la importancia vital que tiene, para todo partido socialista, la militancia social, la participación de ésta en la vida del partido y la función de la sociedad civil en una estrategia general de cambio.
La cuestión que se plantea, entonces, es cómo avanzar en una dinámica efectiva que nos acerque al modelo deseado y evite lo que rechazamos.
2. El congreso del partido debe tomar acuerdos para avanzar hacia el modelo que deseamos. Pero los acuerdos congresuales no significan una solución automática. Hacen falta, además, otras dos cosas: 1 / El convencimiento colectivo sobre los cambios a introducir y las rutinas e inercias a superar, 2 / Un proyecto concreto, inteligente y dinámico, de innovaciones a realizar progresivamente, entre todos y todas, utilizando a fondo toda la generosidad y la energía plural del partido.
El Congreso del PSC debe ser un punto de partida que defina los objetivos, instrumentos, proyectos y métodos de la renovación. A partir de esta hoja de ruta debemos poner toda nuestra inteligencia colectiva y toda nuestra energía al servicio de un “nuevo comienzo” del PSC.
El objetivo central debe ser que el partido se convierta en una gran organización sociopolítica del siglo XXI, con los proyectos, métodos e instrumentos que requieren los retos y tendencias actuales, en un período de crisis y de transición hacia una nueva época y hacia una nueva política.
El reto de una nueva política
3. En nuestro país, en Europa y en el mundo estamos viviendo una crisis económica, política, social y ecológica. La inquietud económica y el malestar social y político están creciendo. La gente percibe la reducción de los márgenes de acción de los gobiernos frente al poder global de los mercados financieros. Ante la omnipotencia de la economía global sobre la política democrática se genera una crisis de confianza, estimulada por los poderosos.
La antipolítica que estos fomentan quiere inhabilitar la participación de la ciudadanía, paralizarla, hacerla apática e incapaz de actuar en los asuntos públicos.
La distancia entre sociedad y política aumenta también debido a lógicas partidistas desarraigadas, aisladas de una sociedad que contempla el espectáculo de la política mediatizada y se exaspera ante la denigración permanente entre los contrincantes electorales.
4. Pero, al mismo tiempo, la crisis genera nuevas energías y percepciones en la sociedad. Aumenta la conciencia de que la salida de la crisis no significará un retorno a la situación anterior, sino una transición hacia una nueva época.
Crece el anhelo de nuevas respuestas contra la omnipotencia de las finanzas globales, contra la manipulación mediática de los poderosos, contra la corrupción y la confiscación de la política en pocas manos, en nombre de soluciones tecnocráticas o de emociones identitarias.
Crece la convicción de que la superposición de las crisis actuales – económica y social, ecológica y política – podría significar una grave regresión, en términos de fractura social, inseguridad, deterioro de la democracia, exacerbación populista y autoritarismo, si no se generan las respuestas adecuadas .
5. Estas respuestas no pueden venir sólo de la indignación y de la protesta, por necesarias que éstas sean, ni tampoco de la retórica de las falsas soluciones simplistas, sino de la formación de mayorías conscientes que impulsen programas viables de progreso. Estos programas necesitan nuevos instrumentos y nuevos métodos de organización y acción.
Necesitamos estructuras más eficientes y abiertas, que piensen e impulsen la transformación de la sociedad en sintonía con sus energías y tendencias más positivas. Necesitamos una reapropiación cívica de la política como condición esencial del proyecto socialista. Debemos desarrollar nuevos modelos de organización, acción y comunicación, capaces de pensar, acompañar y orientar los cambios, en sus dimensiones económica y social, cultural y ecológica, no sólo política.
Por eso la innovación radical de las formas de organización, comunicación y acción políticas es un reto urgente y fundamental.
Hacia un gran partido sociopolítico del siglo XXI
El PSC debe convertirse en una gran organización sociopolítica, capaz de realizar plenamente una función social y cultural, sin la cual no hay ni suficiente legitimidad ni suficiente fuerza para el impulso de las transformaciones necesarias. Leer el resto de la entrada »
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Editorial de NC: El ágora tiene derechos!
Publicado por Raimon Obiols | 24 Mayo, 2011
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A raíz de la obtusa resolución de la Junta Electoral Central, y por si no fuera suficientemente claro, los portavoces de los concentrados han declarado públicamente que no figura entre sus intenciones la de pedir el voto para nadie ni contra nadie, ni tampoco ninguna actividad destinada a impedir o dificultar la votación de la ciudadanía. Su intención es tan sólo la de hacer constar, mediante la concentración o la manifestación, la situación dramática en que se encuentra la gente que está recibiendo las peores consecuencias de la crisis económica, entre ellos una juventud más preparada que nunca pero condenada a vivir en precario.
La transparencia de estas intenciones ha sido captada por la inmensa mayoría de la ciudadanía, que no cesa de dar muestras de solidaridad con los concentrados, desde el que participan en las caceroladas nocturnas o ofrecen su colaboración especializada en uno u otro tema, hasta los bares vecinos o particulares que aportan alimentos a lo largo del día.
La Junta Electoral Central debe revisar su resolución o bien los gobiernos encargados de aplicarla deben forzar la interpretación, de modo que el derecho de concentración y de manifestación que no interfiere en el proceso electoral sea plenamente garantizado.
La asamblea no es la democracia. La democracia debe tener todas las garantías formales necesarias para que no sea el imperio de los clásicos “culos de hierro” asamblearios, porque la opinión de todos y cada uno de los ciudadanos y ciudadanas, llegado el momento decisivo, valga exactamente igual, ricos o pobres, hombres o mujeres, jóvenes o viejos, obreros o campesinos, sabios de la academia o sabios de la vida, artistas o artesanos, religiosos o agnósticos o ateos, listos o no listos, charlatanes o meditativos …. Esta es precisamente la grandeza de la democracia.
La asamblea, sin embargo, es el ágora del común, es la deliberación libre y abierta de la que nació la democracia. Y es, seguramente, donde la democracia se regenera, en la medida que promueve la implicación colectiva de las personas, su solidaridad con los demás y la reflexión necesaria para poder enriquecer el debate. El ágora es la cuna de la democracia. Respeto por el ágora. El ágora tiene derechos.
Nou Cicle
http://www.noucicle.org/lhora/?p=4034
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El “monstruo dulce” y la izquierda
Publicado por Raimon Obiols | 18 Mayo, 2011
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Me ha sorprendido que, en su prólogo al libro “Pour changer de civilisation“, que reúne las contribuciones de cincuenta investigadores y ciudadanos al proyecto del PS francés, Martine Aubry, cite de entrada, no sólo a Zygmunt Bauman (la referencia a la “modernidad líquida” se ha convertido casi en un tópico), … sino también a Raffaele Simone.
Lingüista de renombre, ensayista, Simone es autor de unos libros interesantes sobre el presente de Italia y de Europa ( Il Paese del Pressappoco , Garzanti 2005, o Le Monstruo doux. L’Occident vire-t-il à droite? , Gallimard 2010).
La visión de Simone, hombre de izquierdas, es dura y severa. Dice que en Europa la izquierda no es portadora de un gran proyecto a la altura de nuestro tiempo, y que en cambio hay una nueva derecha que está generando un sistema, que califica de “monstruo dulce”, y que de momento está ganando la batalla.
Simone se inspira en Tocqueville, que en su libro La democracia en América, describe una posible “nueva forma de dominación” (…) una “injerencia en la vida privada de los ciudadanos, desarrollando un autoritarismo ‘más extendido y más dulce’, que ‘degradaría los hombres sin atormentarlos’.
Sería un nuevo poder, decía Tocqueville, para el que “las antiguas palabras de despotismo y de tiranía no convienen” y que podría transformar los ciudadanos en “una multitud innumerable de hombres semejantes girando sin descanso para procurarse pequeños placeres (… ) de tal manera que cada uno de ellos, aislado, se hiciera extranjero al destino de los demás “, remitiéndose a” un poder inmenso y tutelar que se encargaría de proveer a sus goces (…) y los quisiera fijar irrevocablemente en la infancia. Un poder que quiere que los ciudadanos se diviertan mientras sólo piensen en esto (…) No rompiendo las voluntades sino ablandándolas, apagándolas, aturdiéndolas”.
Simone cree que esta profecía se ha realizado. Para él, la Italia berlusconiana es la vanguardia, el prototipo realizado: “un régimen global de gobierno, y también un sistema mediático, televisivo, cultural, cogmitiu, una forma de ambiente infantilitzador persistente que pesa sobre toda la sociedad . “
“Es un régimen”, dice, “que se apoya en una derecha anónima y difusa asociada al gran capital nacional e internacional, más próxima a los medios financieros que industriales, potente en los medios de comunicación, interesada en la expansión del consumo y de la diversión, que le parecen la verdadera misión de la modernidad, decidida a reducir el control del Estado y los servicios públicos, rechaza la lentitud de la toma de decisión democrática, desprecia la vida intelectual y la investigación, desarrolla una ideología de la exitosa individual, trata de amordazar a la oposición, es violenta frente a las minorías y es populista en el sentido que pasa por alto la democracia en nombre del que ‘quiere el pueblo’. ”
El “monstruo dulce”, dice Simone, impone tres mandamientos. “Lo primero es consumir. Es la clave del sistema. El primer deber ciudadano“, dice. “La felicidad radica en el consumo, el shopping, el dinero fácil, se prefiere el despilfarro al ahorro y la sobriedad, el mantenimiento del estilo de vida en el medio ambiente”.
El segundo mandamiento es “divertirse”: “El entretenimiento se impone, marca el ritmo del calendario, incluso en casa, donde la tele, la videoconsola y el ordenador ocupan el espacio central (…) Hasta la actualidad más grave se convierte en diversión, espectáculo, juegos de video en tiempo real o folletos emocionales (…) Los debates políticos se hacen a golpe de pequeñas frases, de exhibición de people, y hasta hay ministros que aparecen desnudos en las revistas, como Mara Cafagna, ministra de la igualdad de oportunidades, o Daniela Santanché, subsecretaria de no-se-qué … ”
Bajo el régimen del “monstruo dulce”, la realidad se borra detrás del entretenimiento. “Nada es grave, importante. Después del trabajo, la vida se convierte en un carnaval, las grandes decisiones las toman la ‘beautiful people’ de los políticos y los grandes patrones, todo se convierte en un pixel apelado, virtual, irreal, vida de ’stars’ “. “La crisis económica, la especulación financiera, los planes de austeridad, los atentados a las libertades y las colusiones entre hombres políticos y mundo de los asuntos son episodios rápidamente olvidados de un gran ‘reality show’”.
El tercer mandamiento es el culto al cuerpo joven, a la vitalidad, la infantilización de los adultos. Aquí, dice Simone, “el ‘monstruo dulce’ se manifiesta de mil maneras, aterroriza a los que toman peso, arrugas o años”. “El rejuvenecimiento se ha convertido en una industria pesada. Hay que hacer regímenes, emplear fortunas en cosméticos para aparecer liso, esbelto, adolescente. Hay que invertir en cirugía estética, lifting y bótox, como Silvio Berlusconi, el bronceado perpetuo “.
Todo ello, comenta Simone, “tiene consecuencias morales”. “Se expande un egoísmo arrogante, juvenilista, hipervitaminado, que exhibe un desprecio abierto por la fatiga, por el cuerpo sufriente, por los viejos, los feos, los minusválidos, por todos los que desmienten el mito de la eterna juventud.” “Se rechaza toda postura adulta, reflexiva, intelectual, tildadas de ‘out’, inútiles, tristes. Es obligado estar en la onda’, todo tiene que ir de prisa, el éxito, el dinero … En sus ensayos, Zygmunt Bauman se pregunta, desamparado: “¿Dónde está la compasión?” He aquí el “monstruo dulce”, un mundo de diversión sin compasión. ”
La izquierda, añade Simone, no parece haber comprendido, a diferencia de la nueva derecha, esta convulsión “civilizacional”. Por eso pierde en Italia y en muchos países de Europa. Cree que, reafirmando sus valores constitutivos, sin edulcorar los mismos, la izquierda debería proponer no sólo programas sociales y económicos, sino también un proyecto cultural y social ambicioso para reparar los daños profundos generados por el “monstruo dulce”.
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Sobre el socialismo
Publicado por Raimon Obiols | 6 Mayo, 2011
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¿Qué entendemos por ideales socialistas, en esta primera década del siglo XXI? ¿Qué sentido hay que dar hoy a la palabra “socialismo”? Vieja cuestión. Ya en el debate sobre las posiciones de Bernstein, hace más de un siglo, este último señalaba que “si pedimos a un grupo de personas, de la clase o del partido que sean, una definición del socialismo en una fórmula concisa, la mayoría se encontraría en un compromiso. Quien no quiera caer en una frase hecha deberá aclararse a sí mismo si el objeto a definir es un estado de cosas o un movimiento, una teoría o un objetivo “.
Me parece que se puede hablar del socialismo, como mínimo, desde tres perspectivas:
Se puede hablar como de un amplio y diverso conjunto de doctrinas, partidos y experiencias sociales y políticas que han querido transformar la sociedad hacia la realización de la igualdad de todos en el terreno económico, social y político, la superación de las clases sociales y la supresión total o parcial, por métodos revolucionarios o reformistas, de la propiedad privada de los medios de producción y de intercambio.
Se puede hablar, en segundo lugar, como de un modelo de sociedad ideal (algunos dirían utópico) al que hay que tender a través de la acción social y política. Bruno Trentin decía, en este sentido, que el socialismo no es “un modelo de sociedad” sino “la búsqueda ininterrumpida sobre la liberación de las personas y sobre su capacidad de autorrealización, introduciendo en la sociedad los elementos (welfare, difusión del conocimiento, igualdad de oportunidades, control de la organización del trabajo) que superen las contradicciones y las fallas del capitalismo y de la economía de mercado “. Estoy de acuerdo.
Se puede hablar desde una tercera perspectiva, en la que me sitúo preferentemente, que considera que el socialismo es un movimiento que sucede. No encontraremos una definición que plazca a todos, ni un modelo final de sociedad con el que coincidir, pero sabemos que siempre que en el mundo hay desigualdad, injusticia y falta de libertad, existe y existirá algo (un “principio energético”, una fuerza o función histórica), de carácter persistente y recurrente, que se opone a la opresión, las desigualdades y la injusticia, y que aspira a una sociedad igualitaria, libre y solidaria. Desde esta perspectiva, el socialismo representa un movimiento persistente en virtud del cual hombres y mujeres, actuando juntos, construyen bienes comunes, combaten los efectos no deseados de las acciones individuales y tratan de establecer la soberanía colectiva, con un máximo de libertad e igualdad. Este movimiento general de multitud de mujeres y hombres, en diferentes épocas y diferentes países, se identifica para mí con el término de socialismo. Leer el resto de la entrada »
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Identidades y identitarismos
Publicado por Raimon Obiols | 26 Abril, 2011
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Hay un respeto absoluto por las identidades y hay un rechazo enérgico de los identitarismos. Las identidades, personales y colectivas, son una cosa muy seria, muy sagrada. Y, precisamente por eso, hay que estar contra los identitarismos, es decir contra todo intento de opresión o instrumentalización de las identidades.
Esta cuestión política, que ha producido todo tipo de equívocos, manipulaciones y tragedias, vuelve a plantearse hoy con mucha fuerza, con la crisis de las ideologías fuertes del siglo XX y de las solidaridades que generaban.
Mucha gente, en un mundo que cambia rápidamente, tiende a sentir una nueva necesidad de comunidad, de pertenencia, de identidad. La explotación de esta demanda se expresa en una proliferación de ofertas identitaristas, que toman a menudo un carácter de impostura, de manipulación deliberada (basada en una mixticación de la memoria, en una interpretación engañosa del presente o en falsas promesas de futuro). Nacionalismos agresivos, identitarismos étnicos y fundamentalismos religiosos se disputan el terreno, con un rasgo común: la tesis absoluta que lo único que verdaderamente importa es la afirmación de una identidad singular y exclusiva (lo que Amartya Sen ha llamado “la ilusión de una identidad singular “), caiga quien caiga. Así va el mundo.
El identitarismo tiende no sólo a dar un carácter absoluto a la identidad propia, sino también a definir (y, si puede, a intentar negar o cambiar) la identidad de los otros.
Así, el identitarismo del nacionalismo español, tanto en el pasado como en el presente (véase el discurso actual del PP) ha querido definir e imponer una identidad a los catalanes: unos españoles más o menos folclóricos, vagamente regionalistas. Ha querido que cambiáramos, y eso es imposible (aunque quisiéramos, y nadie quiere cambiar su identidad). Siempre que hay tentativas de imponer una identidad a los demás se produce una reacción fulminante y potencialmente se generan conflictos que pueden llegar muy lejos (ver la tragedia vasca de los últimos decenios).
Otro ejemplo: los planteamientos identitaristas que, desde Cataluña, han querido definir los valencianos como unos catalanes del sur, han generado unos resultados notoriamente negativos. Los efectos de reacción a este identitarismo han favorecido la marcha hacia la hegemonía del PP y del nacionalismo español en el País Valenciano.
Creo que las conclusiones básicas de todo son dos: 1) las identidades personales y colectivas son realidades muy profundas, sagradas, que hay que respetar y con las que no se puede jugar, 2) los identitarismos son siempre negativos y pueden llegar a ser catastróficos.
La globalización ha generado una conectividad que en varios aspectos es contradictoria. Ha puesto en crisis la matriz nacional-estatal de las percepciones colectivas tradicionales: la certeza de que unas unidades humanas distintas y singulares prosperaban en un territorio establemente determinado, bien definido y controlado (el Estado-nación) es rápidamente cuestionada por flujos globales del dinero, de las mercancías, de las personas y, sobre todo, de la información y de las imágenes.
Todo ello cuestiona los sentimientos de identidad y pertenencia. La democracia de opinión contemporánea, que no facilita, es lo mínimo que se puede decir, la expresión de discursos complejos, de ideas de fondo, estimula en cambio los elementos de reacción sobre los de análisis y proposición, la emoción sobre la racionalidad, la comunión identitaria sobre el proyecto político.
Es un contexto que favorece las derivas identitaristas, que utilizan los sentimientos de identidad para construir mayorías instrumentalizadas a través de la impostura (es decir, el engaño y la ocultación de los objetivos verdaderos). En toda Europa vemos derivas en este sentido. También está sucediendo hoy en el campo las derechas nacionalistas, en España y Cataluña.
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Comunicación, manipulación
Publicado por Raimon Obiols | 20 Abril, 2011
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Vivimos una época de mediatización de la política y de politización (directa u oculta, subliminal) de los grandes medios de comunicación. El factor de “mediatización” o, si queréis, paradójicamente, de “inmediatización” de la política y los mensajes políticos, sobre todo en la televisión, es un rasgo característico de nuestro tiempo. Si Émile Zola tuviera que dirigirse hoy al presidente de la República Francesa a propósito del asunto Dreyfus, no podría limitarse a un artículo en la prensa escrita, pero en la televisión podría exclamar “J’accuse!” Y no podría añadir mucho más.
En la televisión privada se tiende a borrar la frontera entre información y entretenimiento. Se produce una “extraversión” de las cuestiones privadas en la arena política hasta extremos inéditos: un presidente francés, Sarkozy, sucedió Eric Clapton y Mike Jagger en las preferencias de una ex modelo y cantante, y la noticia se convirtió en un elemento sustantivo de su comunicación política. Es un fenómeno que ha sido bautizado con el término de “pipolización”.
También borra la frontera entre comunicación y simple manipulación emocional. En la campaña de reelección de Bush, en 2004, jugó un papel importante el videoclip más caro de la historia (6,5 millones de dólares), difundido en las cadenas de televisión y en Internet, presentando la historia de Ashley, una adolescente que perdió la madre en los atentados del 11 de septiembre.
Cuando hay poderes económicos y políticos que controlan una porción sustancial de los medios audiovisuales (el caso de la Italia berlusconiana ha sido hasta ahora el ejemplo extremo) los efectos tóxicos de la manipulación política se convierten en acopios: estos poderes fijan la agenda (de que se habla y de qué no se habla), determinan los ángulos de visión (desde qué punto de vista se plantean las noticias y los temas “a debate”), imponen los criterios dominantes (como se juzgan las cosas, qué principios destilan los juicios, qué valores difunden, qué prestigios se crean). Es el despliegue de una política mediática que apunta a la captación emotiva de las personas, sustituyendo la información equilibrada y la argumentación plural por un espectáculo dominado por la manipulación. Más que de democracia de opinión se podría hablar, en este sentido, de democracia de emoción.
Algunos profesionales de la estrategia y comunicación política en Estados Unidos tienden a distinguir el “statecraft” (‘la acción de gobierno’) de la “Stagecraft” (‘los escenarios de la comunicación simbólica y emocional’). Los más radicales afirman que en la sociedad mediática la manipulación emotiva no es ya un complemento sino un verdadero sustituto de la acción concreta de gobierno.
Esta doctrina tiene hoy su particular concreción en Cataluña.
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Carta a una asistente del Parlamento Europeo
Publicado por Raimon Obiols | 13 Abril, 2011
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Estimada Marga,
Ayer leí en Twitter un texto tuyo donde te dirigías a mí y que reproduzco:
“Raimon, intentas dar lecciones de cómo gestionar el dinero público cuando todos te pagamos el billete en clase business?”
Me sorprendió, porque era en respuesta a un tweet mío que no era una opinión (y menos una lección) sino únicamente, y sin ningún comentario mío, un enlace (http://www.noucicle.org/lhora/?p = 3823a) a un manifiesto que lleva por título “Ni un paso atrás. Invertimos en futuro. Declaración de la sociedad civil catalana por los derechos de las personas y la sostenibilidad del sistema de servicios sociales de responsabilidad pública en Cataluña “.
Este manifiesto, cuyo contenido comparto, ha sido firmado por diecisiete entidades (entre ellas la Confederación de asociaciones empresariales del tercer sector social de Cataluña, el Colegio Oficial de diplomados en trabajo social y asistentes sociales de Cataluña, la Mesa de entidades del tercer sector social de Cataluña, el colegio de educadores y educadoras sociales de Cataluña, la Federación Catalana de ONG para el desarrollo, el Colegio de pedagogos de Cataluña, la Federación de cooperativas de trabajo de Cataluña, el Colegio Oficial de psicólogos de Cataluña, el Colegio de politólogos y sociólogos de Cataluña, y los sindicatos CCOO y UGT de Cataluña). Ha sido publicado en varios diarios catalanes.
Francamente, no llego a entender por qué contribuir a su conocimiento puede ser tildado de “dar lecciones” a nadie.
No es cierto, por otra parte, que “entre todos te pagamos el billete en clase business”. Siendo, como eres, asistente del eurodiputado Ramon Tremosa (de CiU), sería bueno que no contribuyeses a difundir acusaciones que me han hecho mucho daño y que contribuyen a demonizar la actividad parlamentaria democrática.
Ateniéndome a la lista de voto de mi grupo, en el Pleno de la semana pasada no voté a favor de una enmienda al informe sobre las previsiones de gasto para el 2012, que trataba sobre los viajes de los parlamentarios. Enterado, inmediatamente después de la sesión, de su contenido, rectifiqué mi voto en sentido favorable a la enmienda. Y lo hice -quiero hacerlo constar, para evitar interpretaciones malintencionadas – antes de que se difundiera la noticia, en la prensa y la red, sobre su contenido. Lo puedes comprobar en el documento de las actas del Parlamento europeo que te adjunto en pdf.
Sin pretender de ninguna manera dar lecciones a nadie, creo que debemos ser especialmente cuidadosos en no dar aliento al populismo.
Saludos cordiales,
Raimon Obiols
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