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    Lula en Bruselas

    Publicado por Raimon Obiols | 6 Julio, 2007


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    Conocí a Lula en Madrid en marzo de 1999. Lo recuerdo bien, porque fue el día de la sonada dimisión de Oskar Lafontaine como ministro de finanzas alemán. Salvando todas las distancias, que son muy grandes, el brasileño y yo teníamos un detalle en común: eramos candidatos que perdíamos las elecciones. “Yo las gano siempre, pero en las encuestas”, me dijo entonces (“yo ni a eso he llegado”, le contesté). Después él ganó, es presidente del Brasil, y me parece que, a pesar de dificultades de todo tipo, lo está haciendo muy bien.

    Ahora lo he podido saludar y escuchar en Bruselas, en una reunión ayer, en el Parlamento europeo. Venía de la cumbre UE-Brasil que se celebró antes de ayer en Lisboa. Con su ministro de asuntos exteriores, Celso Amorim, hablaron de las negociaciones difíciles de Doha, de los biocarburantes y del combate contra la pobreza. Lula habló mucho de biocarburantes. “Para evaluar su potencial”, nos dijo, “hay que tener siempre presente que el hambre es debida esencialmente a un problema de distribución de rentas y de recursos. La producción de alimentos en el mundo es más que suficiente para alimentar la población del planeta. La experiencia brasileña muestra que los biocarburantes pueden contribuir a luchar contra la pobreza. La producción de etanol genera directamente e indirectamente más de un millón de puestos de trabajo, con salarios por encima de la media. Calculamos que por cada trabajador de una fábrica de etanol hay un centenar de gente que trabaja en el campo, suministrando la materia prima. Hace poco hemos puesto en marcha un programa que da trabajo a decenas de miles de pequeños propietarios. El etanol representa el 40% del combustible consumido en Brasil”. El presidente brasileño dice que “la influencia de la producción de biocarburantes sobre el precio de los productos alimentarios es modesta” y que “la gran mayoría de países pobres son importadores netos de petróleo y lo tienen todo a ganar con el desarrollo de fuentes locales de energía que podrían reducir su dependencia” 

    Escuchándolo, he vuelto a pensar en la conversación de Madrid. Cuando le comenté la noticia de la dimisión de Lafontaine, me preguntó “¿Quién es?”. No sé a estas alturas si su pregunta era espontánea o intencionada, porque cuando le hube explicado el asunto alemán, me dijo que no prestaba demasiada atención a las vicisitudes de la izquierda europea, y lo justificó diciendo que desde Europa siempre “nos han querido dar demasiadas lecciones: ahora hay que ser leninistas, ahora hay que hacer la lucha armada, ahora se tiene que ser socialdemócrata, etc.” y “ya ha llegado la hora de equivocarnos por nuestra cuenta”. Le di la razón: un grave problema de algunas izquierdas latinoamericanas fue, históricamente, su carácter “cipayo” (cómo dicen algunos argentinos): su tendencia al mimetismo y su subvaloración del factor nacional. Ahora bien: equivocarse a causa de los otros o por cuenta propia no hace demasiado la diferencia. La diferencia la hace el no equivocarse, y ojalá esta apuesta por los biocombustibles sea acertada. Es un tema sobre lo que, escuchando a críticos durísimos y a defensores entusiastas, no tengo aún (cómo creo que le pasa a mucha gente) una opinión hecha.  

    Aquello que es seguro, sin embargo, es que Lula acierta en muchas cosas. Su país va adelante, aunque la pobreza es inmensa, y las desigualdades y la violencia escandalosas. En este terreno el trabajo a hacer es tanto, tan urgente, y necesario durante tanto tiempo, que me extrañan las críticas de “izquierda” que algunos le dirigen, como si fuera posible resolverlo todo con cuatro palabras. 

    Ahora el presidente ha desbloqueado 1.250 millones de euros para las “favelas” del Estado de Rio de Janeiro: asfaltados, alcantarillas, viviendas, guarderías y otros equipamientos urbanos. “Queremos combatir el crimen organizado mejorando las condiciones de vida de los pobres”, ha dicho Lula, “La mayoría de los habitantes de las favelas son gente honesta, trabajadores”.

    Categorias: General, Parlamento europeo, Semblanzas | Sin Comentarios »

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