Notas de Bruselas

Presentación

Raimon Obiols publica en este blog sus comentarios sobre la actualidad.

Twitter

App para iPhone


Raimon Obiols NdB

Etiquetas

Traductor

Últimas noticias

Blogs y enlaces

  • RSS
  • Atom
  • « | Inicio | »

    Una editorial de Nou Cicle: Contra la corrupción liberticida

    Publicado por Raimon Obiols | 29 Octubre, 2009


    Imprimir Imprimir

    Aquí tenéis el editorial de Nou Cicle publicado hoy en L’ Hora:

    Las noticias de registros y detenciones operadas en Cataluña en el marco de una operación anticorrupción dirigida por el juez Garzón de la Audiencia Nacional son de una gravedad extraordinaria. La lista de los implicados es impresionante: entre los detenidos está el ex secretario de Presidencia de la Generalitat con CiU Lluís Prenafeta, que durante muchos años fue la mano derecha del presidente Pujol, el ex consejero de CiU Macià Alavedra, el alcalde de Santa Coloma de Gramenet, Bartomeu Muñoz, del PSC, y un ex diputado, Luis García, que había sido expulsado del PSC en 2001. Las consecuencias de este asunto serán graves. Esperamos que no todas ellas sean negativas.

    El problema, con la corrupción ligada a la política, los asuntos públicos, no radica únicamente en que es de una indecencia especialmente repugnante. El problema es también que constituye un fenómeno liberticida en la medida que da argumentos a los adversarios de la libertad y les puede dar cada vez más fuerza. Del “todos los políticos son iguales” al “todos están podridos” hay sólo un paso, que los enemigos de la democracia han utilizado con éxito en el pasado. Pueden volver a intentarlo.

    La historia no tiende a repetirse de manera exacta: un proceso de liquidación de la democracia no tomaría ahora la forma clásica del golpe militar o de la dictadura. Pero, si no reaccionamos de una manera enérgica, el encadenamiento de escándalos; de confrontaciones exacerbadas; de sospechas, miedos e inseguridades difusas; de creciente fragmentación política y social; puede ofrecer una oportunidad de hegemonía a nuevos populismos y autoritarismos. Debemos tener presente la Italia berlusconiana, tal como recordaba hace unos días Lluís Foix.

    La corrupción es un gravísimo problema que hoy afecta a la credibilidad de los partidos y de la política democrática. Genera desconfianza, desapego y distanciamiento entre la sociedad y la política. Si el círculo vicioso de los escándalos, su instrumentalización y la desmoralización ciudadana prosiguiera, se convertiría en un problema que podría poner en riesgo la propia democracia.

    Los partidos afectados deben reaccionar con celeridad. Deben limpiarse con la máxima energía y rápidamente el campo propio. No vale el juego maníqueo, el ataque a los demás, el juego de la confusión, la búsqueda de excusas. La corrupción es un tumor que hay que erradicar sin contemplaciones ni cálculos interesados. Es una patología transversal, nefasta y peligrosa. La corrupción pudre y contamina, estimula conductas irregulares y delictivas, crea complicidades inimaginables y genera una atmósfera de desánimo y de sospecha generalizada entre los ciudadanos. Es un freno evidente para el desarrollo de cualquier sociedad. Y puede ser una metástasis, pero podemos impedirlo si reaccionamos, entre todos, de manera efectiva, enérgica y serena. Las palabras del presidente Montilla han sido en este sentido las adecuadas.

    Esta reacción de todos es la consecuencia positiva que desearíamos que surgiera de la situación actual. Una reacción de los partidos, de las instituciones, los medios de comunicación y, sobre todo, de la ciudadanía, con un ejercicio de madurez y determinación que nos lleve a una nueva fase democrática.

    Necesitamos de los partidos la máxima contundencia en la lucha contra la corrupción. Que hagan política y no electoralismo. Que abran, hagan transparentes y revitalicen sus organizaciones.

    Necesitamos de las instituciones la máxima eficacia en los procedimientos de transparencia y control de la cosa pública.

    Y necesitamos de la ciudadanía una reacción de mayor implicación en los asuntos colectivos. Necesitamos una fuerte reacción democrática. Estamos a tiempo.

    Categorias: Política catalana | Sin Comentarios »

    Comentarios

    Security Code: