Notas de Bruselas

Presentación

Raimon Obiols publica en este blog sus comentarios sobre la actualidad.

Twitter

App para iPhone


Raimon Obiols NdB

Etiquetas

Traductor

Últimas noticias

Blogs y enlaces

  • RSS
  • Atom
  • « | Inicio | »

    Miedos e “imposibilismos”

    Publicado por Raimon Obiols | 20 Diciembre, 2007


    Imprimir Imprimir

    Hoy le es más fácil a mucha gente imaginar todo tipo de amenazas que el más modesto cambio positivo en la situación del mundo. Hay muchos peligros en la situación presente pero además estamos rodeados de mensajes apocalípticos. Como dice Slavoj Zizek, estamos todo el rato escuchando este “argot pseudo-heideggeriano, vivimos en tiempos fatídicos, el destino de la humanidad está amenazado, bla, bla, bla…”. Son mensajes que se difunden reiteradamente y exageradamente. En la televisión tienen (se ha comprobado) el efecto de inquietar muchísimo a los niños: “España será un desierto en cuatro días, el agua se acaba”, “osos polares, pájaros y mariposas tienen los días contados”, etc. No se trata de minimizar los riesgos, ecológicos o de otro tipo, pero habría que poner un poco de juicio en todo.

    Este año se ha publicado una encuesta diciendo que más de la mitad de la población de Nueva York cree que vivirá y verá en directo el fin del mundo. Es probablemente falsa, pero significativa de un ambiente contemporáneo, que el diario The Wall Street Journal ha bautizado como la era del miedo, the age of fear. A esta difusa situación de temor se añade a menudo una tendencia al fatalismo, al “no hay nada a hacer”, al “imposibilismo”

    El combate de los socialistas ha sido siempre en un combate contra los imposibilistas, es decir contra la gente que ha dicho “eso que proponéis es imposible”. Lo han dicho fundamentalmente desde la derecha: vuestro programa es utópico, irrealizable; es un experimento peligroso; es una ilusión del voluntarismo político; tendrá consecuencias nefastas.

    También desde la izquierda, en nombre de la radicalidad, de los principios, de la pureza, se ha dicho y se dice a los socialistas que todo planteamiento de reformas es inútil y contraproducente, que implica claudicar e integrarse en los esquemas de poder establecidos, que significa caer en “el abrazo aristocrático”, que comporta la imitación adaptativa y mimética de las propuestas de los adversarios, el abandono de toda voluntad transformadora. Y es cierto que corremos el riesgo permanente de someternos al “colonialismo narrativo” de las formulaciones hegemónicas neoliberales de las últimas décadas. Pero la “traición a la realidad” (el rechazo sistemático a toda mediación política) quizás puede producir conciencias satisfechas pero es equivalente, en sus malos resultados, a la traición a los valores.

    La frase más contundente del imposiblismo de izquierda que he podido leer es la siguiente: “Toute lutte pour altérer la réalité présente et le cours tragique aussi bien del histoire que de la nature este en même temps un devoir absolu et vouée à l’échec (“Toda lucha para alterar la realidad presente y el curso trágico tanto de la historia como de la naturaleza es al mismo tiempo un deber absoluto y condenado al fracaso”). Es de Susan George, conocida escritora y vicepresidenta de Attac France y, aunque no comparto la trágica rotundidad de este planteamiento, cuando lo leí me hizo mucha impresión.

    La nuestra es una época propicia a los imposibilismos, pero también muy estimulante para los que no se resignan ante los problemas y quieren actuar para solucionarlos. Los informativos de la televisión hacen venir a los jóvenes ganas de llorar, pero también ganas de luchar. Como ha señalado Andrés Ortega, los llamamientos a la acción, en este contexto de alarma, se traducen a menudo en planteamientos metafóricos de guerra, “guerra contra el sida, contra las drogas, contra el terrorismo, y ahora contra el calentamiento global”. Son positivas estas movilizaciones, pero deberían tener siempre el contrapunto del realismo. Eso implica la necesidad imperiosa de plantearse los aspectos políticos de los problemas, porque sólo la política permite avanzar concretamente en el camino de las soluciones posibles.

    Si vivimos en una época de inquietudes y temores, hay que decir con fuerza que sólo la política podrá salvarnos. Y actuar en consecuencia. En el pasado, los combates sindicales, progresistas, socialistas, socialdemócratas, tuvieron que enfrentarse a quienes desde la derecha (en nombre de los intereses egoístas de los privilegiados) y también desde la izquierda (en nombre de un radicalismo que creía imposibles o negativas las reformas) negaban toda viabilidad a un horizonte reformador. Ahora, en el mundo de la globalización acelerada, este combate de los reformadores contra los imposibilistas de derecha y de izquierda ha recuperado una nueva vigencia.

    [1] La frase de Susan George en el Nouvel Observateur: “La sagesse aujourd’hui”, n° hors-série, abril-mayo 2002, pág. 66.

    Categorias: General, Socialismo | Sin Comentarios »

    Comentarios

    Security Code: