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ENTREVISTA A GÜNTER GRASS

P.R - LA NUEVA ESPAÑA (OVIEDO)


«Dudo que Alemania sola pueda impulsar a Europa»

 

Günter Grass y Claudio Magris, ante la
iglesia de San Tirso, durante el paseo que
dieron por el casco antiguo de Oviedo

-¿Será capaz el nuevo Gobierno alemán de impulsar de nuevo la idea de Europa tras el fracaso de la Constitución europea?

-La Constitución europea se rechazó en Francia y en Holanda, y eso ha sido, sin duda, un paso atrás para Europa. Si el Gobierno alemán será capaz de impulsar de nuevo la idea de Europa no lo sé, pero tengo muchas dudas, debería tener el apoyo de España y de otros países. Un solo país puede interrumpir un desarrollo como el europeo, pero la duda está en si también un solo país puede impulsarlo nuevamente.

-¿Cómo se ve en Alemania la gestión política del presidente Rodríguez Zapatero?

-No puedo hablar por los alemanes, sino por mí mismo. Admiro mucho a este hombre y creo que España es uno de los países más vitales de Europa y, en cambio, Alemania sigue siendo uno de los más fuertes.

-¿Apoya la ampliación europea?

-Antes se decía que Europa eran los países del Oeste y esa idea ha ido evolucionando. La de ahora es una Europa más real, aunque eso trae sus dificultades. Antes el punto central estaba en París y ahora parece que se ha trasladado a Praga.

Günter Grass, él lo ha contado muchas veces, comenzó a leer y a escribir a la vez que pintaba. Los manuscritos de sus novelas -siempre escribe los originales a mano y después los pasa a máquina de escribir- están llenos de dibujos. Esos bosquejos acaban casi siempre convertidos en litografías, aguafuertes, esculturas o acuarelas. En 2002, con motivo de su 75.º cumpleaños, se inauguró en Lübeck, un pequeño museo en el que se guardan sus manuscritos y grabaciones, así como su producción plástica.
En «Cinco decenios», una especie de autobiografía que publicó en 2003, Grass habla de su relación con la literatura y el arte, efectuando una comparación con la escultura. «Tiene que ver con que si se trabaja en arcilla, hay que tener cuidado de que la superficie no se alise demasiado rápido. Si esto sucede, la obra parece estar lista, pero no es así. La asperidad tiene que mantenerse hasta casi el último momento. También el darle vueltas al material, verlo desde todos los ángulos, es un procedimiento artesanal que he trasladado a la escritura», explicaba Grass en una entrevista.
El pasado, la memoria, la culpa, en definitiva el nazismo y la historia de Alemania, son sus temas literarios. Grass, como la mayoría de los jóvenes alemanes de la época, fue miembro de las Juventudes Hitlerianas y soldado en la II Guerra Mundial. Terminado el conflicto, no podía creer lo que había hecho su país. «Fue un largo y doloroso proceso de aprendizaje», ha dicho.
El fruto fue «El tambor de hojalata», novela que revolucionó la posguerra alemana. Pero Grass es autor de muchos otros títulos, entre ellos «El gato y el ratón», «El rodaballo», «Sacar la lengua», «Mi siglo» o «A paso de cangrejo».
Está convencido de que la literatura sólo sobrevivirá mientras siga siendo subversiva. Observa con curiosidad lo que él llama literatura del ombliguismo. «Así no se puede acometer una biografía como escritor», dice.

Su aprendizaje le enseñó que en la vida no existen los valores absolutos, es decir, el blanco o el negro. «Para mí, escribir es indagar entre los tonos de gris, percibir sus matices».
-¿En qué trabaja actualmente?
-En un manuscrito que saldrá en otoño, pero de eso no voy a hablar.

Oviedo, P. R.

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