| Cuando el grupo dirigente de Le Monde Diplomatic y de ATTAC-Francia formuló la idea de realizar un Foro Social Mundial alternativo a los Foros Mundiales Económicos de Davos, posiblemente no se era del todo consciente de las potencialidades que esta iniciativa suponía para catalizar, a nivel mundial, multitud de energías alternativas a la globalización neoliberal.
Con la perspectiva que puede permitirnos el tiempo transcurrido parece que puede afirmarse que la realización en Porto Alegre en enero del 2001 del I Foro Social Mundial supuso un punto de inflexión en el proceso de consolidación de la hegemonía del neoliberalismo y de su control sobre la globalización. Esta hegemonía, que había sido patente en el terreno político e ideológico en las décadas de los años ochenta y noventa, comenzó a cuestionarse de una manera clara, abierta y con éxito mediático ante la opinión pública mundial en noviembre de 1999 con motivo de la reunión en Seattle de la Organización Mundial del Comercio.
La inflexión a nuestro juicio viene determinada porque si el camino que iba de Seattle a Porto Alegre se caracterizaba por estar jalonado de protestas (Praga, etc.), en Porto Alegre los diversos movimientos de resistencia y solidaridad que han venido confluyendo en los Foros Sociales, con su diversidad y pluralismo, han ido creando las bases para dar el salto de la protesta a la propuesta y, de ahí, a la movilización de voluntades y a su traducción en acción política coordinada por un mundo justo y solidario. La elección de Luiz Inàcio
Lula como presidente de la República en Brasil y su presencia en Davos, en enero de este año, como presidente y como portavoz de las inquietudes de los Foros de Porto Alegre, constituye una de las expresiones de ese salto cualitativo.
Coherente con la condición de ciudad emblemática en materia de democracia participativa y elegida por los promotores del Foro Social Mundial como sede del mismo, el Ayuntamiento de Porto Alegre, presidido por el nuevamente elegido Alcalde Tarso Genro, formuló en noviembre de 2000 la conveniencia de realizar en paralelo a los Foros Sociales Mundiales los llamados Foros de Autoridades Locales por la Inclusión Social.
Los gobernantes y gestores locales reunidos en el I Foro de Autoridades Locales por la Inclusión Social, realizado en Porto Alegre en el marco del I FSM, a partir de la diagnosis de los graves problemas de exclusión social que la globalización neoliberal genera en el ámbito de las ciudades y de los nuevos espacios públicos surgidos de los procesos de urbanización, defendieron y propusieron una serie de principios de actuación, en la línea de los objetivos generales antes mencionados, que se concretaron mediante la aprobación de la "Carta de Porto Alegre".
Es constatable que, en el contexto de la globalización neoliberal, la fuerza de los Estados nacionales para abordar sus funciones clásicas, y para afrontar los nuevos problemas, se ha visto debilitada ante las nuevas realidades y la aparición subsiguiente de nuevos actores que al margen de la política y de la legitimación democrática adoptan decisiones que afectan al conjunto de la población mundial. En este contexto, hacer frente desde las ciudades a los efectos nocivos de la globalización obliga a avanzar en la concreción de instrumentos de actuación para reforzar el rol de las mismas en tanto que actores políticos en los nuevos escenarios de la mundialización.
Sin ningún género de dudas, el viejo dilema entre eficiencia y equidad, relativamente resuelto al menos en los Estados desarrollados hasta hace dos décadas y que permitió compatibilizar altas tasas de crecimiento económico con elevados niveles de desarrollo, de progreso y cohesión social, ha sido gravemente cuestionado por la globalización neoliberal. La, por algunos llamada, "eficiencia globalizadora" se está anteponiendo a la equidad, rompiendo las bases del consenso histórico precedente, provocando la quiebra de su legitimidad social y generando así respuestas de rechazo y ruptura social. La situación en los países periféricos se ha visto agravada aún más en la medida en que no llegaron a alcanzar los niveles de desarrollo y cohesión social de los países centrales y han dispuesto de Estados más débiles y vulnerables ante los nuevos actores no legitimados democráticamente. Todo ello ha supuesto que la globalización neoliberal haya profundizando su distancia con los países más desarrollados.
La reunión del G-8 celebrada en julio de 2001 en Génova, de forma dramática puso en el primer plano los referidos déficits de legitimación política y la contestación social que pueden llegar a provocar. Si la representación política es un elemento insoslayable de la democracia, es evidente que existe hoy una crisis cierta que puede afectar al mismo sistema democrático. Con demasiada frecuencia se adoptan decisiones al margen de un efectivo conocimiento y control democrático por parte de los ciudadanos. Se hace necesario por tanto acercar la toma de decisiones de los distintos poderes a las personas afectadas por las mismas, mediante instrumentos complementarios de la democracia representativa y el fortalecimiento de la sociedad.
En éste inicio del siglo XXI, y ante los nuevos problemas que genera la globalización, las ciudades, espacio público por excelencia desde los orígenes de la democracia, están llamadas a rehacer el protagonismo de lo público y a trabajar por la igualdad de las personas a partir de la extensión formal y material de los derechos de ciudadanía, enlazando así con las mejores tradiciones republicanas de la democracia que han inspirado a las diversas fuerzas progresistas a lo largo de la historia.
Los Foros de Autoridades Locales por la Inclusión Social de Porto Alegre, realizados en paralelo a los Foros Sociales Mundiales han venido así reflexionando sobre los espacios públicos, y sobre su organización, ante los nuevos desarrollos del capitalismo. Y el capitalismo hoy, y la nueva economía que ha generado, como afirma el profesor Castells, es informacional, es global y está organizado en redes. Ello determina razonablemente el que las ciudades y sus gobiernos democráticos, para ser actores políticos influyentes y contribuir a corregir el rumbo de la actual globalización, deban organizarse sobre la base de los mismos parámetros.
Los fenómenos de exclusión social que con distintas formas pero con intensidad creciente aparecen en las ciudades de todo tipo de países, según ponen de manifiesto todos los estudios y análisis estadísticos internacionales y nacionales, obligan por imperativo moral y ético a los gobiernos locales de orientación progresista a actuar para hacerles frente. Desde un punto de vista político parecen también obligados a articularse para actuar conjuntamente, dado que nos hallamos ante problemas complejos, globales y locales, que requieren de soluciones también complejas de tipo local y global. Porque la exclusión social no constituye únicamente una cuestión que refleje la existencia de carencias materiales, en sí mismas graves. Más allá de esto, es un fenómeno que expresa también la pérdida y la ruptura de los ligámenes sociales, escindiendo al ser humano entre sus dos elementos consustanciales, el individual y el social, imposibilitándole para un desarrollo armónico de su personalidad y sumiéndole en situaciones de desesperanza personal y social que, a su vez, pueden convertirse en origen de nuevos problemas sociales que hoy se viven en las ciudades como son la violencia urbana, la criminalidad, etc.
La "Carta", aprobada en Porto Alegre en el I Foro de Autoridades Locales por la Inclusión Social de 2001 y los principios que en ella se contienen sentaron las bases conceptuales generales para una articulación orgánica de las ciudades que disponen de gobiernos con voluntad política de trabajar por la inclusión social y por sociedades justas y cohesionadas, corrigiendo al mismo tiempo la actual orientación de los procesos globalizadores. Las ideas fuerza de esta acción política de las ciudades ante la globalización pueden resumirse en las siguientes líneas de actuación:
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Intervenir conjuntamente ante los organismos internacionales, políticos y económicos, para el diseño de actuaciones y medidas que faciliten la actuación de las ciudades en la implementación de políticas públicas para la inclusión social, mediante el acceso a las fuentes de financiación internacional.
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Actuar coordinadamente en los marcos nacionales y eventualmente supranacionales, para el adecuado reconocimiento en términos políticos, jurídicos y de dotación de recursos financieros, para la articulación de aquellas políticas públicas de carácter integral.
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El mantenimiento del carácter público y de su acceso universal de los servicios básicos que deben de dotar de contenido material a los derechos de ciudadanía.
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Intercambiar experiencias e información en el desarrollo de las políticas públicas por la inclusión social que se desarrollen en las distintas ciudades.
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Incentivar y priorizar los acuerdos bilaterales de colaboración política, técnica, económica y cultural de las ciudades.
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Fomentar desde los gobiernos locales de las ciudades los acuerdos de cooperación bilateral entre organizaciones y entidades de la sociedad civil de las respectivas ciudades.
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Dar atención prioritaria para las ciudades de los países periféricos pobres, desarrollando practicas de cooperación descentralizada solidaria.
La realización de los Foros de Autoridades Locales por la Inclusión Social de Porto Alegre ha permitido además reforzar el salto cualitativo del municipalismo internacional para que de manera organizada desarrolle ese nuevo papel de actor político en la globalización. Así, la reunión de Guadalajara (Méjico), de junio de 2002, entre las organizaciones municipalistas internacionales IULA y FMCU, acordó la celebración de un Congreso de unificación entre las dos organizaciones a celebrar en París en abril de 2004, estableciéndose la sede de la nueva organización en la ciudad de Barcelona a partir de ésa fecha.
De otra parte, el segundo y el tercer Foro de Autoridades locales por la Inclusión Social han avanzado en la concreción de aquellas líneas de actuación mediante la constitución de la Red de Ciudades por la Inclusión Social que actuará en el seno de la nueva organización municipalista internacional para la consecución de los objetivos propuestos.
Una vez el Comité internacional del Foro Social Mundial decidió la organización en 2004 del IV FSM en India, para volver en el año siguiente a realizarse en Porto Alegre, las autoridades locales presentes en el III Foro de Autoridades Locales acordaron la celebración de su cuarta edición en Barcelona para el 7 y 8 de mayo de 2004, en el marco del Forum mundial de las Culturas. Diálogo entre culturas e inclusión social serán los ejes del debate. Con ello las ciudades y los gobiernos democráticos locales de signo progresista afirman su compromiso político de seguir avanzando con acciones concretas para un nuevo tipo de globalización, justa, solidaria y en paz, la que reclaman en el mundo millones de ciudadanos y ciudadanas.
Gabriel Abascal Técnico de la Administración Local Miembro de los Comités organizadores de los Foros de Autoridades Locales por la Inclusión Social de Porto Alegre (Artículo para la Fundación Sindical de Estudios- Madrid, febrero de 2003) |