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FINANCIACIÓN PARA EL DESARROLLO: ¿NUEVA OPORTUNIDAD PARA LA JUSTÍCIA? (FEBRER 2002)

 

MARIA JOSÉ ATIÉNZAR

 
 

"El principal desafío moral y humanitario de nuestra era es transformar la polarización creciente entre los que tienen y los que no tienen". Así lo recoge un documento elaborado por las organizaciones europeas para el desarrollo, en la preparación de la Conferencia Internacional "Finanzas para el Desarrollo".

Esta conferencia, que se celebrará bajo los auspicios de Naciones Unidas en Monterrey (México) del 18 al 22 de marzo, representa una ocasión única para tratar las cuestiones más importantes de las finanzas internacionales, sus marcos institucionales y de gobierno. Asistirán jefes de estado, ministros de economía, hacienda y comercio.

En las reuniones preparatorias, el panel de expertos -coordinado por el ex presidente mexicano Ernesto Zedillo- marcó los temas a tratar. Entre ellos, la movilización de recursos financieros, la mejora de la cooperación, el debate sobre el futuro papel del Banco Mundial, del Fondo Monetario Internacional (FMI) y los Bancos regionales de Desarrollo, la deuda externa y el comercio internacional. Asuntos de crucial importancia.

Parece una buena oportunidad para "redefinir la arquitectura financiera internacional". Deberían salir de esta conferencia un conjunto de principios compartidos, iniciativas concretas con calendarios de cumplimiento, un proceso permanente de implicación y diálogo entre actores y un mecanismo efectivo para la aplicación, seguimiento y evaluación.

Un documento de consenso de ONG Europeas redactado en preparación para la conferencia propone algunos objetivos para después del evento. Para precisar: estabilizar los mercados financieros internacionales; incrementar y mejorar la calidad de la ayuda para la reducción de la pobreza; darle mas atención al desarrollo humano que el manejo de las deudas externas; lograr una mejor contribución del comercio e inversiones privadas para el desarrollo sostenible; una cooperación internacional en cuestiones fiscales, que se ocupe de la evasión de impuestos y el fraude por parte de los inversores extranjeros; y enfatizar la participación publica en la gobernabilidad económica global.

En adicción a estos, los ONG Europeas también recomendó que se le dé seguimiento a objetivos semejantes surgidos de cumbres anteriores de las Naciones Unidas.

Entre estos figuran la puesta en marcha de estrategias de desarrollo sostenible en todos los países y el lograr avances demostrables hacia la equidad de género a través de la eliminación de las diferencias en la educación antes del 2005. Y, para el año 2015: reducción a la mitad de la proporción de personas que viven en la extrema pobreza; educación primaria universal; disminución en dos tercios de la tasa de mortalidad infantil para niños menores de 5 años y una reducción de tres cuartos de la mortalidad materna; y acceso para todas las personas a los sistemas primarios de salud.

Como podemos ver en los informes anuales del Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), estos son objetivos claros y alcanzables. Sin embargo, la fecha para alcanzar estos objetivos se retrasa cada vez más. Se debería convertir en realidad toda esa retórica firmada en cumbres y acuerdos.

La cooperación al desarrollo no es una panacea, y precisa del apoyo de otras decisiones [y de] políticas comerciales, inversoras, de deuda externa, de tráfico de armas, de inmigración o de ajuste estructural.

Otro ingrediente esencial es la participación social. Las políticas de cooperación carecen de sentido si se realizan a espaldas de la sociedad civil de cada país, sea éste donante o receptor.

La Conferencia de Monterrey ha despertado un gran interés y de nuevo, la esperanza en los cambios necesarios. Pero no es extraño que la designación en la ONU de Michel Camdessus-ex director gerente del FMI-para supervisar la iniciativa de "Financiación para el Desarrollo" haya caído como jarro de agua fría en grupos representativos de la sociedad civil.

Demasiadas veces, en los discursos se apuesta por el alivio de la pobreza y el aumento del gasto en educación y salud pública, mientras, en la práctica se imponen condiciones que se oponen a esos objetivos.

María José Atiénzar, "Financiación para el desarrollo: nueva oportunidad para la justicia?" Comentario, Programa de las Américas, (Silver City, NM: Interhemispheric Resource Center, Febrero 13, 2002). Originalmente publicado el 25 de enero bajo el mismo titulo por el Centro de Colaboraciones Solidarias
(http://www.ucm.es/info/solidarios/ccs/inicio.htm).

 
 
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