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UNA POLÍTICA CAPAZ, SERENA Y TEMPLADA

 

NARCÍS SERRA

 

Desde hace pocas semanas D ya sabía que su vida se extinguía, pero aun así no consigo aceptar el hecho de que Mercè Sala ha fallecido.

 

En mi vida he tenido largos periodos de colaboración, o mejor de trabajo conjunto, con Mercè. Empezando por el FOC en los años sesenta y la fundación del PSC a mediados de los setenta. Cuando fue expulsada como estudiante de la Universitat de Barcelona me expulsaban también a mí (junto con muchos otros como Solé Tura, Lluch, Miquel Roca) como profesor ayudante recién nombrado.

 

Años después, al incorporarse como concejal al Ayuntamiento de Barcelona en las primeras elecciones democráticas, Mercè era de los pocos miembros del Consistorio con una ejecutoria profesional probada como economista. Por ello le tocó enfrentarse a temas a la vez difíciles de gestionar y de gran calado económico, notablemente los transportes públicos de la ciudad.

 

Aquí empezamos a conocer su gran capacidad de enfrentarse a temas complejos y marcados por la conflictividad. Mercè Sala tuvo siempre una gran serenidad y temple en situaciones difíciles. Tenía la autoridad propia del que sabe decidir y del que al tratar problemas inmediatos y urgentes piensa en el medio plazo, en la sostenibilidad de las soluciones.

 

Lo mismo sucedió en el periodo de presidencia de Renfe, cuando se unió al grupo de catalanes que, durante el gobierno de Felipe González, se trasladaron a Madrid en puestos de responsabilidad muy diversa.

 

Mercè Sala ha sido, por ello, una excelente presidenta del Consell de Treball Econòmic i Social de Catalunya. Ha vivido situaciones de conflictividad entre los agentes sociales y también de cooperación. Ha practicado, y mucho, también en este campo tan vital en nuestro pasado reciente y tan necesario en el futuro que es el de la cooperación entre el ámbito público y el privado.

 

Su trayectoria profesional y política era, pues, una preparación inmejorable para esta función.

 

Cuando Mercè empezó a ejercer difíciles responsabilidades, pronto hará treinta años, no se practicaban políticas de discriminación positiva que ayudasen al equilibrio de género en la vida política. Se ganó todos los cargos a pulso y por sus dotes personales. Inteligente en los diagnósticos económicos y políticos, Mercè Sala era tenaz y sólida en las terapias. Cuando dejó los cargos públicos en 1996 mantuvo siempre actividades de servicio al país desde la sociedad civil, tanto en la Fundació de la Universitat Politècnica de Catalunya (UPC) como, más tarde, en el Consejo Social de la Universitat Pompeu Fabra. Fue ella la que me animó a explicar la reforma militar desde la óptica de la gestión de un problema complejo. De este modo, he de agradecerle a ella y a la Fundació de la UPC que fueran quienes me impulsaron a ordenar mis ideas sobre mi pasada experiencia.

 

Mercè Sala no apreció nunca la retórica. Era partidaria de actuar y de hablar a través de los hechos. También de mirar siempre hacia delante. Nos deja una mujer que, aún cargada de experiencia y de recuerdos, era un espíritu joven porque tenía sobre todo proyectos en su cabeza. A la tristeza de los que hemos convivido con ella uno también un irreprimible sentimiento de injusticia por su muerte prematura.

 

La Vanguardia - 08.05.2008

 
 
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